
Quienes sufren algún tipo de adicción sexual (obsesión por la pornografía, masturbación compulsiva, deseo sexual desmedido, cibersexo) pueden hallar ayuda en alguno de los grupos de Sexo Adictos Anónimos (SAA) que funcionan en el país bajo los mismos principios de Alcohólicos o Neuróticos Anónimos. Algunos de sus miembros –que prefirieron guardar el anonimato– se pusieron en contacto con la revista Proa luego del reportaje sobre el tema, publicado el 9 de mayo. Según ellos, una persona adicta al sexo sufre una enfermedad multifactorial con componentes neurológicos, biológicos, psicosociales y espirituales.
Por eso, compartir las inquietudes, vacíos, dudas y temores con hombres y mujeres que viven situaciones parecidas, les ha resultado ventajoso en los ocho años que tienen tales grupos de haber abierto en Costa Rica.
El único requisito para pertenecer a cualquiera de ellos es tener el deseo de frenar su conducta sexual compulsiva y disfrutar de una sexualidad saludable.
“Le puedo hablar con propiedad de todo esto, porque hace ocho años yo era una persona muy diferente, perdí dinero, tiempo y estuve a punto de ser arrestado por faltas a la moral pública. Visitaba sitios con el único objetivo de tener una relación sexo-genital con desconocidos... en baños saunas, prostíbulos o cines donde proyectan películas porno . Pero ya eso es parte de mi pasado. Ahora estoy en un proceso continuo de recuperación”, escribió un lector al correo de Proa . En Costa Rica existen varios grupos SAA: Recuperando la sana sexualidad y Sendero de luz, que funcionan en Barrio Don Bosco; Renacer, en Cartago, y Nuevo Renacer, en el centro penitenciario para ofensores sexuales.