San Francisco (EEUU), 21 abr (EFE).- Scott Peterson, principal sospechoso del asesinato de su esposa Laci, embarazada de ocho meses cuando desapareció en Nochebuena, fue acusado hoy de doble asesinato con premeditación, cargo que podría conllevar la pena de muerte.
La fiscalía de Modesto, la localidad californiana donde vivía la pareja, señaló que Scott actuó "intencionada, deliberadamente y con premeditación" en el asesinato de su esposa, de 27 años.
Los cargos incluyen la circunstancia especial de que la mujer estaba embarazada, por lo que, de acuerdo con las leyes californianas, la acusación podría pedir la pena de muerte.
Sin embargo, Scott Peterson, un vendedor de fertilizantes de 30 años, se declaró hoy inocente de los cargos que se le imputan.
El fiscal aún no se ha pronunciado a este respecto, aunque el domingo declaró que "es difícil pensar en este momento que este no sea un caso de pena de muerte".
Todo parece indicar que Scott planeaba huir de la justicia el viernes, ya que llevaba 10.000 dólares en efectivo y el carné de identidad de su hermano cuando fue detenido por policías de paisano en San Diego, a unos 50 kilómetros de la frontera con México.
Además, se había teñido el pelo de rubio y se había dejado perilla.
A pesar de ello, los padres de Scott continúan defendiendo la inocencia de su hijo, aislado en una celda de máxima seguridad de Modesto, y criticaron a la policía por no seguir otras pistas tras la desaparición de Laci.
Los padres señalaron que el culpable podría ser un asesino en serie, y recordaron otros casos recientes no aclarados.
Scott fue detenido poco antes de que el análisis forense confirmase que los dos cuerpos que aparecieron hace una semana en Richmond, en la bahía de San Francisco, son los de Laci y el bebé que iba a nacer a mediados de febrero.
Un hombre que paseaba con su perro descubrió el domingo el cuerpo del bebé, mientras que otra persona, también paseando a su perro, se encontró con el cadáver de la mujer el lunes por la tarde.
La familia de Laci defendió a Scott hasta que se supo que mantenía relaciones sentimentales con otra mujer, y poco después lo acusó de haber suscrito un seguro de vida por valor 250.000 dólares, y haber intentado vender la casa en que ambos vivían.
Por su parte, Scott se defendió diciendo que era "un montón de mentiras" y que no le importaba salir "mal parado" en los medios de comunicación si así conseguía que se publicase la foto de su mujer, entonces desaparecida.
Sin embargo, el hecho de que en algunas entrevistas se refiriese esposa y al niño que esperaban en pasado volvió a levantar las sospechas de familiares y del batallón de expertos que lo analizaba.
Scott fue la última persona que vio con vida a su mujer, el 24 de diciembre, día que dice haber pasado solo, pescando en su bote en la Marina de Berkeley, muy cerca de donde aparecieron los cadáveres. EFE
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