Intérprete preferida de Fassbinder, que la inmortalizó en El casamiento de María Braun y Lili Marlene, Hanna Schygulla está triunfando en la canción, siguiendo las huellas de otra actriz alemana célebre, Marlene Dietrich.
Schygulla ya ha presentado espectáculos musicales con éxito desde hace un poco más de un año en Alemania y Suiza. En Francia ha actuado en diversas salas y el verano (boreal) pasado se presentó con éxito en el Festival de teatro de Avignon (sur de Francia).
Acompañada en general sólo de un pianista -y a veces de un trompetista- la heroína de Las lágrimas amargas de Petra von Kant canta textos de Fassbinder, del guionista Jean Claude Carriere (que trabajó largos años con Luis Buñuel), Brecht, Jules Supervielle, Heiner Mueller y Thomas Bernhard.
En especial compuso un espectáculo Canciones, dedicado a su cómplice Rainer Werner Fassbinder que murió en 1982 de una sobredosis de heroína en plena gloria, dejando bastante huérfano al cine alemán. El director la había dirigido en 15 películas de 1969 a 1980 llevándola a la fama nacional e internacional.
Esa reputación la llevó a ser dirigida por cineastas de prestigio, como el italiano Scola (La noche de Varennes), el franco-suizo Godard (Pasion), el también italiano Ferreri (Historia de Pierra), el polaco Wajda (Un amor en Alemania) y el español Saura (Antonieta).
Tras la muerte de Fassbinder, Hanna, es cierto, no filmó más en Alemania. Los cineastas jóvenes de ese país hoy no la conocen demasiado y los de su generación se han ido de Alemania: Wenders está en EE.UU., Volker Schlondorf hace filmes en Francia, Margarete Von Trotta en Italia.
Vestida totalmente de negro, sobria, con su pelo rubio recogido y sus pómulos salientes, Schygulla canta en alemán, en francés e incluso en español, un idioma que aprendió en el curso de sus repetidos viajes a América Latina, un continente que aprecia mucho. Recrea un poco el clima de cabaret de la Alemania expresionista de los años 30.
Actúa cantando o canta actuando. Aborda con su voz grave los temas de la vida del amor de la infancia, del abandono, de la muerte.
Y acepta sin complejos el paralelo con Marlene Dietrich, el Angel Azul que también empezó a cantar relativamente tarde. "Creo que hay que experimentar y arriesgarse en la vida", opina.