
Las protestas que los vecinos de Acosta efectuaron a inicios de esta semana dieron frutos pues el Gobierno se comprometió a invertir ¢524 millones para mejorar la infraestructura vial del cantón.
El dinero permitirá ejecutar reparaciones y restituir la condición original de la ruta 336 en sus tramos de Monterrey, San Andrés y San Antonio de León Cortés.
También será posible reparar la condición original de la ruta que comunica San José con Los Santos, en un recorrido de 15 kilómetros.
La infraestructura vial de este cantón sufrió numerosos hundimientos durante la tormenta Tomas en noviembre del 2010, incluido un deslizamiento en la ruta 209 que actualmente está bajo la vigilancia de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE).
Para los trabajos, el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) empleará recursos a fin de reparar en total 10,3 kilómetros.
Francisco Jiménez, ministro de Obras Públicas y Transportes, se reunió con representantes de las comunidades para informarles sobre el procedimiento de las obras de reparación, que, se prevé, concluyan a finales de este año.
Jiménez señaló que desde noviembre ya se han invertido ¢3.080 millones en arreglos, los cuales presentan un “avance significativo” desde que resultaron fuertemente afectados por las lluvias.
A la calle. El lunes, los vecinos de Acosta protestaron frente a Casa Presidencial, en Zapote, para exigir, entre otros aspectos, el arreglo de la vía que comunica su municipio con la capital, con el propósito de evitar una posible tragedia.
Dos días después, los acosteños recibieron a varios integrantes del gabinete de la presidenta Laura Chinchilla para discutir las demandas planteadas. En la reunión se abordaron la mayoría de las inquietudes presentadas.
El alcalde de Acosta, Luis Alberto Durán, defendió que su cantón no solo podría quedar incomunicado, sino que también peligran las vidas de decenas de personas.
“Unas 28 familias están en riesgo de quedar sepultadas en cualquier momento”, dijo Durán.