BUENOS AIRES (AFP) Jorgelina Azzaro de Pereyra celebró el miércoles la recuperación de su nieto, que se suma a los 94 encontrados por las Abuelas de Plaza de Mayo, e instó a los hijos de desaparecidos robados en la dictadura argentina (1976/83) a no temer encontrarse con la verdad, en rueda de prensa.
"No tengan miedo de recuperar la identidad, es la única manera de caminar firmes en la vida, conociendo la historia de sus papás, sabiendo que no fueron abandonados, que fueron buscados y muy queridos", dijo Azzaro de Pereyra.
El organismo humanitario anunció el hallazgo de otros dos nietos, los casos 94 y 95, nacidos durante el cautiverio de sus respectivas madres (ahora formalmente 'desaparecidas') y entregados en adopción ilegal.
Se trata de Federico, de 30 años, hijo de Liliana Carmen Pereyra y Eduardo Alberto Cagnola; y de Laura Catalina, de 31 años, hija de Myriam Ovando y Raúl René De Sanctis.
Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, estimó que para ellos "empieza la reconstrucción de una historia".
Ninguno de los dos jóvenes se hizo el examen de ADN en forma voluntaria, sino que fueron hallados por una investigación de Abuelas a raíz de denuncias y luego una orden judicial permitió extraer muestras.
Federico ya se reunió con su familia de sangre, no así Laura.
Federico "estuvo con nosotros, dijo que había sido criado con mucho amor, está con una muy buena familia", contó Hilda de Cagnola, su abuela paterna.
Con estos dos casos, suman 95 los nietos encontrados por la agrupación, cuyo trabajo de búsqueda se inició en 1977, en plena dictadura.
Abuelas estima que unos 500 bebés fueron arrebatados al nacer en campos de concentración durante la dictadura.
"Estamos muy cerca de llegar a los cien nietos recuperados, pero este no es un tope sino un mojón en este camino", destacó el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde.
Unas 30.000 personas desaparecieron en la dictadura, según organismos humanitarios.
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