México. La absolución de los seis acusados por el asesinato del presentador de televisión Francisco "Paco" Stanley ha dejado "huérfano" uno de los casos más espectaculares de la historia judicial de México.
El veredicto del juez, a diecinueve meses de que Stanley fuera acribillado dentro de su vehículo, a la salida de un restaurante, ha confirmado la debilidad de las pruebas de la fiscalía y la fragilidad del sistema de investigación, que tuvo como eje las declaraciones contradictorias de un cocinero.
Tras la lectura de la sentencia, que duró apenas un minuto, se produjo una explosión de júbilo entre los familiares y amigos de los acusados, que tuvieron que esperar cinco horas en los pasillos de los juzgados porque se estropeó la fotocopiadora que tenía que reproducir el extenso expediente.
El juez mexicano Rafael Santana ordenó la liberación inmediata de Mario Rodríguez Bezares, quien era asistente de Stanley en su programa televisivo, la azafata uruguayo-mexicana Paola Durante y Erasmo Pérez Garnica, alias "El Cholo" y presunto autor material del asesinato.
Además, se exculpó al ayudante personal del fallecido locutor, José Luis Martínez, su chófer, Jorge García Escandón, y el narcotraficante Luis Ignacio Amezcua, jefe del cártel de Colima y presunto autor intelectual del crimen.
El único de los seis acusados que no pudo salir de la cárcel fue Amezcua, quien cumple condena por tráfico de drogas.
La sentencia judicial abre un nuevo capítulo en la telenovela que ha mantenido en vilo a los mexicanos desde el 7 de junio de 1999, cuando el popular locutor fue asesinado a las puertas de un restaurante capitalino, al que había acudido a desayunar en compañía de Bezares, Martínez y Escandón.
El caso, un año y siete meses después, vuelve a su punto de partida, pues los autores del crimen siguen siendo un misterio.
La Procuraduría (Fiscalía) de la Ciudad de México basó sus acusaciones en las declaraciones del excocinero de la familia Amezcua, Luis Valencia, quien aseguró que el narcotraficante se reunió con Bezares y Paola Durante para planear el asesinato de Stanley por deudas con las mafias de drogas.
Valencia aseguró que escuchó a Amezcua ordenar a "El Cholo" que asesinara al locutor "porque le debía mucho dinero" y que la azafata actuó como enlace entre ellos.
Además, explicó que Bezares se retrasó expresamente en el lavabo del restaurante para dar tiempo a que los asesinos cumplieran con su trabajo.
El proceso se desmoronó después de que el testigo, que estaba en la cárcel por otros delitos, se retractara y denunciara a la Fiscalía capitalina por haberle sometido a torturas para inculpar a los detenidos.
El caso se convirtió pronto en un "culebrón" en el que los medios de comunicación jugaron un papel protagonista, especialmente la cadena TV Azteca, en la que trabajaba Stanley.
El canal televisivo acusó al exprocurador capitalino Samuel del Villar de perseguir a inocentes para alcanzar notoriedad pública.
Del Villar no hizo ninguna declaración tras conocer la sentencia, pero su sucesor, Bernardo Bátiz, manifestó anoche que la Fiscalía analizará "detenidamente" la resolución para decidir si apela, para lo que cuenta con cinco días hábiles.
Tras la absolución de los acusados, los cientos de seguidores y amigos de Stanley que se habían congregado en los alrededores de la cárcel exigieron justicia y "castigo para los verdaderos asesinos".
Tras salir de prisión, Bezares agradeció a la opinión pública el apoyo demostrado y su esposa aseguró que "el único culpable (del caso) es Del Villar, quien montó un show para acusar a personas inocentes".
Los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN) no desaprovecharon la ocasión para atacar al partido izquierdista de la Revolución Democrática (PRD), en el Gobierno de la capital desde 1997.
Diputados priistas y panistas aseguraron anoche que la sentencia representa "un fracaso" para el PRD y demuestra que la administración de justicia durante su gestión "sólo tuvo tintes políticos".
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Fuente: agencias.