En el Centro Biológico Las Quebradas además de la belleza de una tierra bordada de verde y naturaleza viva, lo mejor es hacer la visita con la guía de Licho. Él es quien cuida el lugar, se encarga de cortar el zacate, limpiar los senderos y camina con las visitas en caso de que ellas quieran andar con alguien experimentado, y en este lugar, esa persona es Licho.
Con 65 años, este hombre de sonrisa frecuente e historias ocurrentes, es un conocedor de este lugar y de la región de San Isidro. Aquí nació y la conoce desde que San Isidro era pura montaña.
El Centro Biológico Las Quebradas está ubicado en la ondulada topografía de San Isidro. Se trata de una reserva con 35 hectáreas de extensión resguardadas por FUDEBIOL (Fundación para el desarrollo del Centro Biológico Las Quebradas) una entidad que adquirió estas tierras con el fin de proteger las cuenca del río Quebradas.
Además del recurso potable, Las Quebradas dan hogar a una variedad de aves (173 especies), todo tipo de plantas y ni que decir de animales. De hecho, es promovido dentro y fuera del país como un centro para estudiar la biodiversisdad; tiene un aula para estudiantes y las instalaciones permiten dar albergue a 36 personas.
Pero sea usted estudiante o no, este lugar tiene un trozo de montaña a su disposición. Una importante parte de ella es bosque primario y otra es un bosque secundario que está devolviendo vida a una zona que alguna vez esuvo cubierta plantaciones de cabuya.
Por un caminito
Con la compañía de Licho, cuyo nombre es Ulises Leiva, visitamos el sendero más extenso: La Quebrada, aquí es donde está La Pizota, un "tomadero" que tiene la encomiable misión de proveer de agua a todo San Isidro. "Se llama así por que cerca de ahí parió una pizota", asegura nuestro guía.
El sendero que tomamos es un subir y bajar por un bosque tropical húmedo premontano. No vemos mamíferos pero sí muchas aves y muchas especies de plantas.
En el trayecto nos encontramos con un impresionante higuerón que, según Leiva, tiene unos 400 años de vida y es casa de habitación de todo tipo de animales: martillas, mapachines, aves, insectos... cuando nos acercamos para ver de cerca esta maravilla natural le preguntamos a Licho si tiene culebras y con un tranquilo "sí, claro", hace que nos devolvamos de inmediato. "Las culebras son bien tonticas&...;siempre que no se enojen. Yo las cojo y las pongo a un lado del sendero", afirma.
Licho es el que se encarga de mantener este lugar en orden. Sin miedo al trabajo y menos al que es pesado, este hombre cuenta ahora con la colaboración de voluntarios extranjeros con quienes siempre logra comunicarse aunque no mastica ni pizca de inglés. "Yo les entiendo todo lo que me dicen, lo que pasa es que no puedo "pronosticar" las palabras"...
El rato se nos fue volando mientras el guía nos explica la diferencia entre castrar un chancho y una chancha, y las ventajas de hacerlo en luna llena, y mientras recuerda cuando iba al pueblo de San Isidro siendo un chiquillo a vender gallinas a la plaza. "Había que amarrarlas vivas a un palo y llevárselas así".
Casi sin darnos cuenta llevamos a la catarata, el clímax de este recorrido, nos sentamos a disfrutarla por un rato hasta que llega la hora de volver.
El Centro Biológico Las Quebradas también tiene otros senderos: el Camino, Uña de Tigre y Pico de Zoncho. Además hay un mariposario, un lago pequeño y sitio para hospedarse y todas las condiciones para meterse un rato a que la montaña le pegue a uno un buen abrazo.