Las cuentas están de moda e inundan los cuerpos de hombres y mujeres, tanto metidas en accesorios como incrustadas en prendas de vestir. No importa su forma o color, ni el material de que estén hechas. Incluso el nombre se confunde.
Lo importante es que se luzcan abundantes y llamativas, superando hasta los cánones de la moda árabe que las hicieron famosas pues el sincretismo predomina en una mezcla del estilo medio oriental con materiales autóctonos, que más recuerdan la moda de nuestros indígenas.
El término abalorio proviene del árabe al-balluri , que se traduce como "el cristal", y se define en los diccionarios como "cada una de las cuentecillas de vidrio agujereadas con las cuales, ensartándolas, se hacen adornos y labores".
Pero del dicho al hecho hay trecho, y hoy también se llama abalorios a esferas de plástico, conchas, semillas, botones, imitaciones de piedras preciosas, y piezas de madera, cerámica o bambú que se usan como cuentas en cinturones, aretes, collares, pulseras, adornos para el cabello y cuanto accesorio se aparece en el terreno de la moda.
Algunos tienen nombres especiales, como los "ojos de gato", esferas de plástico de colores, opacas o brillantes, usadas en pulseras y collares.
Asimismo, en el mercado abundan las "shakiras", que también son de plástico, pero más grandes, y se aprovechan más para hacer fajas, bolsos y trenzas para el cabello.
En tiendas como Oxo y Bijoux, así como en los chinamos de San José, se puede encontrar desde el collar más simple para utilizar con jeans y ropa deportiva hasta cinturones muy elaborados que combinan sin problemas con faldas y pantalones "de vestir".
Y si prefiere elaborar sus propios accesorios, en pasamanerías puede comprar en bolsitas o por kilos los abalorios, cierres e hilos especiales.
Incluso, en El Nuevo Chic se ofrecen cursos de bisutería, los martes, viernes y sábado.