Noticia, noticia y noticia. El lado humano queda de lado. Esa fue la máxima que siguieron el jueves pasado los equipos de T elenoticias y Noticias Repretel en el aeropuerto de Miami, cuando se supo queRicardo Alem(en la foto) había llegado para su anunciada repatriación.
Es cierto que el regreso del convicto era un tema de interés y que donde manda capitán no manda reportero, pero la persecución que los comunicadores hicieron a Alem por esa terminal aérea rayó en el ridículo.
Sí, ridículo, porque aquello fue un escándalo del que todo el mundo se enteró. Al final el bochinche periodístico terminó con casetes decomisados, pasajeros conmocionados, un piloto y policías enojados y un entorpecimiento grave de un procedimiento carcelario que parecía de rutina.
La amenaza terrorista en Estados Unidos provocó que las medidas de seguridad se llevaran al máximo en los aeropuertos de ese país, pero a los reporteros ticos eso no les pareció importar. Pese al bochorno, los de Repretel lograron camuflar sus tomas y traerlas al país, algo que su competencia no consumó. Es cierto que Alem quebró la ley (de su castigo ya se encargaron las cortes) pero eso no le quita el derecho a ser tratado como un ser humano, algo que los "cazadores" televisivos prefirieron ignorar.
Pasando a temas menos embarazosos, una agradable reunión de seguidores del británico Sting se dio el miércoles pasado en la Casa de la Urraca, cuando la emisora Punto 5 presentó el video del concierto en que se grabó su último disco All this time .
Allí llegaron stingmaniáticos de hueso colorado y más de uno vio recompensado su conocimiento con premios de su ídolo. Buena experiencia, en el marco de las noches de los 80 que toman ese bar tibaseño todos los miércoles. Recomendado.
Otro que estuvo muy bien fue el concierto de los chilenos La Ley, hace una semana en el parqueo del estadio Saprissa. El lugar tiene espacio suficiente y buenas facilidades, lástima que esa noche la lluvia lo haya convertido en un barrial.
La organización de Marvin Córdoba Producciones estuvo a la altura y con gran acierto, se le dio buen espacio a la música nacional con Tango India, PorPartes y Dr. Leo. Aunque los dos últimos no estaban anunciados, su música no desentonó. Además, la participación de Dr. Leo puso una nota diferente pues no es costumbre que la música electrónica sea la telonera en conciertos masivos (esperemos que en adelante deje de ser así).
En cuanto a Beto Cuevas y compañía, vale resaltar que aparte de su calidad musical, los chilenos vinieron a dar una muestra de cómo ser estrellas humildes, pues nunca se les vio poses de divos o desplantes, sino que en todo momento se mostraron accesibles a prensa y público.
Incluso cuando Beto se cayó del escenario (aunque pocos se percataron del "betazo"), el cantante siguió con el concierto como si la cosa no fuera con él. Eso es un artista, lo demás es cuento.
Y para tomar en cuenta, el miércoles Patricia Saravia dará en Jazz Café, junto a un grupo de invitados de lujo, un concierto que se las trae y en el que adelantará algo de su nuevo disco Mestizando .
Y siempre en el mismo Café, el martes se presentará ahí un disco lleno de mujeres ticas que dará de qué hablar por mucho rato.