El grande. En los años 70, Ron Jeremy era solo un hombre bajito, simpaticón y regordete que se ganaba la vida como maestro de enseñanza especial. ¿Quién se iba a imaginar que 20 años después se le consideraría la estrella de cine pornográfico más importante de todos los tiempos?
Ejemplo. Ahora que en la aldeita que es Costa Rica muchos medios de comunicación andan desbocados por un supuesto destape de nuestra alma porno, bien vale recordar el caso de Ron, quien, con más de 1.000 películas para adultos a su haber, es hoy un ícono de la cultura estadounidense, incluso con participaciones en filmes hollywoodenses “normales”, en los que no debió enseñar el enorme talento por el que se le conoce.
Ridículo. El cuento de Ron (una estrella porno de verdad) viene a raíz del escandalillo generado por modelos ticas XXX. Primero: Costa Rica se ha usado como locación de este tipo de producciones desde hace años. Eso no es nada nuevo. Segundo: Ni la Gemela (a quien le urge un asesor que le ayude a no meter la pata cada vez que abre la boca), ni la Gatúbela (la desconocida que se robó el show ) son las primeras “divas” del porno chifrijo , pues antes de ellas ya hubo otras compatriotas desnudas que mostraron sus habilidades físicas frente a una cámara... y no estamos hablando de la modelo Hello Kitty , propensa a grabarse en “inocentes” vídeos caseros.
De verdad. Ron Jeremy puede rajar de que la pornografía es su modo de vida. Él no inventa escándalos ni anda buscando reporteros, por el contrario, se vale de su fama para apoyar distintas causas, pues sabe que su trabajo no es nada del otro mundo. En cambio, en Ticolandia, el porno es un tema que encandila y deslumbra y por el cual la prensa se presta para el juego de gente sin méritos en busca de sus 15 minutos de fama. Incluso, hasta los “faranduleros” tuvieron algo qué decir al respecto. Después de eso... apague y vámonos.