Semanita movida esta que muere hoy. En el campo de la música, los discos hierven como queriendo desertar lo antes posible de la olla de cocimiento lento.
Ahí está el Ironía de los no novatos, pero sí oficialmente recién estrenados, Ares (en la foto).
Líos económicos con Marsol Records y luego que algunas radios no querían poner los temas, y con todo y todo, Ares y su Ironía debutaron "en sociedad". Porque la Liga queda muy lejos, o por el Mundial, o por la lluvia, la hora, las presas, la pereza... la gente en masa no llegó, pero Ares no se achicopaló y le dio viaje a una presentación bastante seria. Qué le guste a uno o no el material de Ares es otro cuento, pero que este trío viene con ganas y bien plantado, viene. No siempre ha sido en la escena. Muchos tratan de hacer un balance entre lo que exige el mercado y lo que quieren hacer y al final quedan como el sapo cruzando la calle: aplastado. Al menos, por el coraje, Ares se merece una palmada en la espalda.
La palmada de Ares no está reservada para los responsables de tanto "zafis" que tuvo el concierto de los daneses de Safri Duo.
Las explicaciones que dan no satisfacen a quienes esperaron casi cuatro horas para ver a los "chicos de los tambores" en acción. Se supone que en la prueba de sonido todo salió perfecto. Hasta fue en esa tarde, horas antes del chivo, que Jorge Castro le llevó las partituras del Punto Guanacasteco a los daneses y ellos, con solo echarles un ojo, la tocaron como de toda una vida.
El descontento general fue por lo poco que tocó Safri. Tan solo 45 minutos. Eso fue lo negociado, pero al público nunca le explicaron eso. Quizás si hubiesen vendido la actividad más que como concierto como una fiesta electrónica ampliada la gente no se habría marchado del Planet Mall sintiéndose engañada.
Si la tica Marta Fonseca no hubiera tardado tanto en llegar al Planet Mall, los Safri habrían estado tocando desde hacía rato. Parece que alguien citó a Marta a una hora poco real, y los Safris no salían sin ella... cuestión de cortesía, y de seriedad. ¡Lástima! que la participación de Marta más que ayudar a Safri los hundió. Dobló los coros de Baya-Baya , o al menos eso pareció cuando ella se alejaba del micrófono y la voz femenina seguía sonando. Como la información en el cerebro funciona como pelota de goma rebotando, reventando muchos asistentes creyeron que Safri no había tocado en vivo.
Marta es una de las cantantes más serias y cuesta creer que doblar fuera su decisión, mas parece un rollo técnico, pero en ese caso hay que explicarle a la gente. Dis que hablando es como uno se entiende, pues entonces callando es como unos y otros se desentienden.
¡Qué vergüenza! y ajena, para engordar los males. La abucheada que seguidores de La Guerra de las Galaxias dieron a los presentantes de la Fundación Pide un Deseo en la función de gala del Episodio II fue nada más que eso: vergonzosa e inadecuada. Sobre aviso iban todos los que consiguieron las entradas de que aquellapremiere, que debía ser digna, era una obra de caridad y cuando los de la Fundación llegan a dar las gracias y a explicar que trabajan con niños que van a morir pronto lo que se ganaron fue una lluvia de improperios silbados. ¿Cómo diez minutos que hablan sobre la vida y la muerte de un pequeño pueden pesar más que una fiebre mal manejada? Eso sí que merece un ¡bu!, ¡bu!.
El que se ha sacudido como los grandes cualquier primer comentario venenoso es Expediente CR-06 . Con el capítulo de Violencia doméstica el programa demostró que no es una nota roja ampliada, y le metió el diente a un tema que ni las víctimas ven como problema.
Bien investigado, bien fundamentado, bien explicado, claro que al cederle Ignacio Sánchez la voz en off a una víctima el programa no quedó tan bien narrado, pero sí con rostro humano. ¿Una cosa por la otra? Ahora el Expediente regresa al horario de las 8 p. m., sacudiéndose las zancadillas del Mundial de Futbol que lo había trasladado a las 9 p. m. Así que Expediente amenaza ampliar el séquito y eso que ya se coronó como rey de la programación local.