Ni modo. Tal vez querías que las vacaciones duraran para siempre, pero lo cierto es que el curso lectivo comienza de nuevo y debés enfrentarlo con entusiasmo.

¿Qué estás harto de ir a "penales" (convocatorias) en vacaciones o no querés dejar los pelos en el alambre? Es cuestión de que te organicés bien desde el principio, de forma que no se te acumulen toneladas y toneladas de materia que debés estudiar de último momento, con esos resultados que ya conocés.

Para darte algunos consejos y ayudarte a hacer un horario de estudio, acorde con tus necesidades, consultamos a la pedagoga Xinia Gamboa, especialista en problemas de aprendizaje y atención de adolescentes e integrante del cuerpo docente del Centro de Educación Interactiva (CEI).
Ella da algunas recomendaciones -en recuadros- muy fáciles de aplicar y convenientes para tomar en cuenta. De verdad que te pueden evitar muchos dolores de cabeza. ¡Así que adelante!
¿Y los papás?
Los papás pueden ayudar en el éxito académico de sus hijos. No se trata de estar encima de ellos porque ya son muchachos de colegio que deben hacerse responsables de sus asuntos, pero sí pueden efectuar una labor de supervisión.
Es necesario que conozcan las características y condiciones de su hijo, de forma que puedan respetar su estilo de aprendizaje.
También deben tratar de asistir a las reuniones que organice el colegio y citas a que convoquen los profesores. Dentro de lo posible, conviene que den condiciones óptimas de estudio a sus hijos: útiles completos, un lugar de la casa en donde puedan concentrarse, la posibilidad de llevar compañeros al hogar para hacer tareas en grupo y otras similares.
Y muy importante: los padres deben poner límites a sus hijos. Si ven que estos pasan toda la tarde viendo televisión o "en la calle", divirtiéndose, es lógico que los resultados académicos no sean buenos.
Por el contrario, si su hijo se esfuerza, pero aun así le va mal, es necesario buscar ayuda adicional de un pedagogo o un especialista en problemas de aprendizaje, para ver si hay alguna deficiencia con el fin de corregirla con técnicas adecuadas.
Manos a la obra
Es necesario que establezcás un horario de estudio. El tiempo que dediqués a repasar depende de lo que podás mantenerte concentrado. Podés estudiar varias horas con pequeños descansos, una al día o al menos media hora, pero siempre respetando ese tiempo dedicado a despejar dudas y refrescar conocimientos.
Poné atención a las condiciones que te hacen estudiar mejor. Por ejemplo, darte cuenta de si te concentrás más en la tarde o en la noche; si necesitás estar sentado frente a un escritorio o preferís andar dando vueltas por el cuarto; si tenés un sitio tranquilo para poder repasar en tu casa; si la iluminación del lugar donde estudiás es buena y otras condiciones por el estilo.
Para cualquier estudiante, es una gran ayuda poner atención en clase y tener los cuadernos ordenados. Si lo hacés así, comprendés la materia desde el principio, tenés los apuntes completos y lo único que necesitás hacer de ahí en adelante es repasar.
En ese rato de estudio hay que "reciclar" la materia vista en clase: volver a leer lo que el profesor enseñó, revisar el libro de texto, desglosar los contenidos en un cuestionario, resumen o esquema y completar lo que haya quedado sin terminar en el cuaderno.
Tratá de distinguir entre tus áreas fuertes y las débiles. Por ejemplo, si tenés problemas de lectura pero contás con una buena memoria visual, es necesario que la materia que ves en clase la desarrollés con esquemas, dibujos, carteles o fichas. Si más bien tu fuerte es la memoria auditiva, es bueno que te expliqués la materia en voz alta o que la grabés en casete y la oigás varias veces.
Si tenés algún problema especial de aprendizaje como dificultad al leer, de comprensión de lectura, de deficit atencional u otros similares, es necesario recurrir a la ayuda especial de algún pedagogo que pueda corregir tu problema específico. En algunos casos, los orientadores y sicólogos de tu colegio pueden ayudar.
Y si te cuesta alguna materia en especial, no por vagancia o porque no ponés atención en clase, sino porque realmente no dominás los contenidos, no es mala idea recibir clases adicionales con un tutor que te haga superar las "lagunas". Eso sí, no esperés a que falte una semana para llegar a los exámenes, porque no podés pretender resolver tus deficiencias al puro final.