LOS ANGELES (AFP) - Era un poco bajo, no muy guapo y hablaba con ceceo, pero medio siglo después de su fallecimiento, Humphrey Bogart todavía reina como la venerada encarnación de la rudeza y la popularidad.
No se han agendado grandes eventos para recordar este domingo el 50 aniversario de la muerte de Bogart por cáncer a los 57 años. Funcionarios del cementerio de Los Angeles donde está enterrado no notaron un incremento de visitantes.
Pero la leyenda del posiblemente más querido actor en la historia de Hollywood sigue viva, según expertos del cine.
Ya sea como el hastiado detective privado Sam Spade en "The Maltese Falcon" (El Halcón Maltés) o Rick, el cínico dueño de un restaurante, en "Casablanca", el lugar de Bogart en el panteón cinematográfico permanece intocable.
"No expongo mi cuello por nadie", dice Bogart en "Casablanca". De hecho, sus personajes hicieron lo opuesto, siempre amenazaban con decepcionar pero al final terminaban haciendo lo correcto.
Y es por eso que lo amamos, dicen los cinéfilos.
"Bogart es la personificación del hombre que dice 'no expongo el cuello por nadie' y luego expone el cuello por todos", dijo Howard Suber, un experto en cine de la Universidad de Los Angeles (UCLA).
Bogart, que apareció en cerca de 75 filmes, fue nombrado por el American Film Institute como la estrella masculina más grande de todos los tiempos en 1999. La revista Entertainment Weekly lo llamó el ícono número uno de Hollywood.
Varios actores internacionales, desde el francés Jean-Paul Belmondo hasta el indio Ashok Kumar, aseguran haber sido influenciados por el estilo de "Bogie".
Un logro poco común para un actor neoyorquino cuyo físico estaba lejos de las características clásicas de los protagonistas masculinos de su época, y cuya cara estaba parcialmente paralizada por una herida en el labio, sufrida cuando estaba en la Marina.
Su falta de gracia física lo convirtió en un héroe para generaciones de hombres que se identificaron con los papeles de hombre tosco, pero al mismo tiempo un vulnerable diamante en bruto, que interpretaba.
En el éxito teatral y cinematográfico "Play it again, Sam", el actor Woody Allen interpretó a un cinéfilo herido de amor que con la ayuda de Bogart logra superarse.
"Cierto, no eres muy alto y eres un poco feo, pero qué importa. Yo soy lo suficientemente bajo y lo suficientemente feo para alcanzar el éxito por mí mismo", dice Allen.
En el filme de 1942 "Casablanca", Rick habló a una generación que luchaba contra los efectos de la Segunda Guerra Mundial.
"El secreto de Casablanca es que se estrenó en un momento cuando mucha gente hacía sacrificios románticos en sus propias vidas", asegura George Perry co-escritor del homenaje: "Bogie - A Celebration of the Life and Films of Humphrey Bogart".
El actor murió el 14 de enero de 1957.
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