“¿Terminará alguna vez esta guerra? ¿Nos ha hecho el 11 de setiembre más vigilantes y pragmáticos?” Ambas interrogantes las plantea el crítico de televisión de la revista
La serie, producida por Fox, se estrenó en los EE.UU. el 2 de octubre de 2011. Desde entonces ha recibido numerosos elogios por parte de la crítica especializada. Este año recién ganó el premio Globo de Oro a la mejor serie de drama y su éxito de audiencia le aseguró ya la renovación para una segunda temporada de 12 episodios. En Latinoamérica la podemos ver en estreno –a partir de este domingo 4 – en el canal FX, a las 10 de la noche. Fox también emitirá el piloto esta noche.
En
Es así como se inicia un juego del gato y el ratón en donde el espectador, sin saber a ciencia cierta de cuál lado se encuentra la verdad, a veces querrá ver al gato atrapar a su presa y en ocasiones le hará porras al ratón para que escape de las garras de su atacante.
Ese velo de intriga, en donde la verdad y la mentira pueden ser dos caras de una misma monea, se establece a partir de una correcta definición de la psicología de los personajes y las razones, temores o prejuicios que motivan sus acciones.
La paranoia de Carrie no es gratuita. A ella la mueve un gran deseo de hacer algo que compense la incapacidad de los servicios de inteligencia de detectar la amenaza que culminó con los ataques del 11 de setiembre. Sufre además de un problema psiquiátrico (es bipolar) aún oculto para sus colegas y empleadores.
Ella lucha con sus propios demonios tras ser puesta en libertad condicional y reasignada a un centro de contraterrorismo de la CIA, esto luego de participar en una operación no autorizada en Iraq. Fue durante su estancia en ese país en donde recibió información fidedigna de que un prisionero de guerra estadounidense se ha unido al grupo terrorista de Al-Qaeda.
Cuando el director del Centro de Contraterrorismo, David Estes (David Harewood), convoca a una reunión de emergencia, Carrie se entera de que Nicolás Brody, un sargento de los marines de EE. UU. reportado como desaparecido en combate, fue rescatado por un equipo de la Delta Force. A partir de ahí todas las luces de emergencia se encienden y en ese mismo instante Carrie tiene la certeza de que Brody es en realidad un agente terrorista liberado intencionalmente por sus captores para cumplir una misión destructora.
Al no recibir apoyo de su jefe para vigilar de cerca a Brody, Carrie deberá romper el protocolo y, con la ayuda de Saul Berenson (Mandel Bruce Patinkin), jefe de división de la CIA y su principal aliado, someterá al exprisionero de guerra a una intensa vigilancia con la más moderna tecnología antiespía.
La situación de Brody no es menos dramática. Durante ocho años vivió un verdadero infierno como prisionero en Afganistán. Allí fue golpeado y torturado sin piedad y logró sobrevivir a condiciones brutales. “Necesito esos ocho años de regreso. Donde pueda cuidar de mi esposa e hijos. Donde no me pidan ir a allá a pelear su maldita guerra”, manifiesta el exsoldado en una reveladora escena del capítulo piloto de
En la subtrama veremos emerger otros conflictos paralelos. Por ejemplo, el intento de Brody por reconectar con su familia y rehacer su vida se topa con una realidad inesperada: su esposa, Jessica, (Morena Baccarin), ante la prolongada ausencia y supuesta desaparición de su esposo se había involucrado sentimentalmente con el mejor amigo de este.
El valor y la perseverancia de Brody y el alto precio personal que pagó para defender a su país, son atributos premiados y reconocidos por los altos mandos militares en donde se valora su gesta y es galardonado como “héroe de guerra”. Esto en contradicción directa con las sospechas ocultas de Carrie y su empeño por desenmascarar lo que para ella son las verdaderas intenciones terroristas del enigmático soldado.
La emisión original del episodio piloto fue el de mayor audiencia (cuatro millones de espectadores) para una serie de drama del canal de paga Showtime, y el último de la primera temporada superó el récord de sintonía de cualquier otra serie de esa cadena en su primer año.
Para Hank Stuever de The Washington Post, buena parte del éxito logrado por
Dorothy Rabinowitz, del
La fortaleza y relación dialéctica de los personajes aflora con igual intensidad en la reseña de James Poniewozik para la revista
Para Poniewozik, el resultado, además del intenso juego del gato y el ratón, es también un acertijo que tiene algo que decir, de manera implícita, sobre la situación de Estados Unidos tras la muerte de Osama bin Laden.
¿Lealtad o traición? ¿honor o deshonra? ¿aliado o enemigo?