Una visita casual de Pérez Zeledón a su tierra lo sacó del anonimato, le abrió las puertas para saltar a la Selección Juvenil y lo convirtió en el orgullo de Planta Palo Seco, pueblo en el que creció a la sombra de las palmas africanas y rodeado de la brisa salobre de Parrita.
Hace tan solo siete meses, Marvin Chinchilla conservaba una lejana aspiración de vestir, algún día, la camiseta de un club del futbol mayor. Y el equipo generaleño le tendió una mano.
Hoy, el joven delantero acaricia la posibilidad de ir al Mundial de Malasia, ya le anotó un tanto a Saprissa, otro a Carmelita, y es elogiado por aquellos que lo aplaudieron cuando aún jugaba con el Municipal Parrita, en el balompié aficionado.
A pesar de que tiene dos entrenamientos con la Juvenil, Chinchilla conforma el grupo elite de la Tricolor, integrado por Fausto González (portero), Leonardo Durán y Eddy Salas (defensas), Douglas Sequeira (mediocampista), Froylán Ledezma, Steven Bryce y Vicente Rosella (delanteros).
Ellos representan la columna vertebral del equipo que se prepara para el Mundial Juvenil de Malasia, a efectuarse en junio próximo.
Luis Roberto Sibaja, el técnico, aduce que los futbolistas que actúan en la división de honor tienen una gran responsabilidad y son, sin duda, los que deberían portar la batuta.
Con Chinchilla, el Campeonato de la primera categoría es ahora más cercano a los lugareños de Planta Palo Seco. Es, en realidad, un torneo que se vive y se disfruta cada domingo de una manera distinta.
"Soy el primero de Parrita en salir a jugar a la Primera División; en mi familia y en Planta Palo Seco están contentos conmigo. Seguro porque soy el primer jugador del pueblo que ven en la tele."
A sus 19 años es un talento a pulir, desea estudiar educación física y añora, como la mayoría de sus compañeros de Selección, pregonar el futbol tico en el extranjero.
De piel morena, alto y voz baja, Chinchilla apenas comienza a descifrar el código del futbol.
El parriteño es un asiduo visitador del gol, Fausto González, por el contrario, es un enemigo de los delanteros; su misión es, con su agilidad en el arco, mofarse de ellos.
En el Cartaginés, al lado de los mundialistas Hermidio Barrantes y Miguel Segura, Fausto continúa robándole secretos al oficio de ser portero.
Su paso por el equipo brumoso lo ve "como la ventaja de trabajar con una metodología distinta. Cree "que los que juegan en la división de honor, tienen una mayor responsabilidad en la Juvenil".
González aprendió lo elemental del futbol en los potreros de su natal San Carlos. Allá, en la zona norte, de niño, con sus otros compinches, salía lleno de barro y de estiércol, tras deslumbrar a los hinchas ausentes, en aquellas canchas improvisadas, hábitat propio de caballos y vacas.
A las selecciones menores llegó hace tres años -con la infantil disputó el mundial que se realizó en Ecuador-, a pesar del gris presagio de Xinia Sibaja, su madre: "Yo no creo que usted pegue", le dijo cuando escuchó sus aspiraciones.
Jovial, de estatura media y futuro médico, González es, junto con Douglas Sequeira, uno de los principales líderes de la Sub-20.
Sequeira, de tez morena y ojos negros, tiene un buen remate a marco, es volante de contención en el Saprissa y en la Juvenil.
El, al igual que el resto de muchachos, opina que al equipo le falta más trabajo de conjunto. "El grupo está muy dividido, a mi parecer, la buena preparación se logrará cuando la Selección entrene a tiempo completo." El pasado jueves se le cumplió el deseo.
Hablar de futbol es la alegría de su vida, pero practicarlo es su alta pasión. "Para mí el futbol es lo mejor; es algo que traigo en la sangre; quiero llegar muy lejos."
Laterales con futuro
Eddy Salas inició su versátil carrera en las ligas menores de San Carlos, sin imaginar que tiempo después debutaría en Primera División.
Para Chucuyo, como lo bautizaron sus compañeros, su tempranero paso por la categoría mayor, se debe a la oportunidad brindada por la institución norteña.
"Me dieron la opción de jugar en Primera; el resto depende del interés que uno demuestre."
Salas sabe que el futbol es una carrera corta, por eso pretende complementarlo con estudios, en área aún no definida.
Su deseo es semejante al de sus otros compañeros de Selección, quienes también comparten la idea de que el balompié es efímero.
De cabello lacio y semirubio, palabra precisa y tímida sonrisa, Salas anhela jugar en Saprissa, la Liga, Cartago o Herediano.
El volante lateral izquierdo suma 45 encuentros con los Diablos Rojos, mientras tanto Leonardo Durán, su colega por la banda derecha, tiene, únicamente, 5 presentaciones con Belén, pero comparte con Salas el criterio de que están en pleno proceso de aprendizaje.
"Aquí en la Sele tenemos la gran responsabilidad de enseñar lo que aprendemos en Primera; sin embargo, en Primera es a nosotros a quienes nos enseñan."
Trío dinámico
Los separa el estilo. La trayectoria. El reconocimiento. Los une el talento y la fama de "matadores" que comienzan a propagar en las canchas y defensas adversarias.
Vicente Rosella, Froylán Ledezma y Steven Bryce: un trío con gol, con picardía, con juventud.
Rosella es audaz en el desborde y fue convocado a la Juvenil después de que ella obtuvo la clasificación a Malasia.
Bryce es desequilibrante, veloz y maneja con propiedad el dribling en espacios reducidos.
Ledezma es atrevido, fuerte, ágil con la pelota y un goleador innato.
"A mí no me desvela jugar en uno de los equipos grandes, pero si se me presenta la opción es probable que la acepte. Me interesa más ir al extranjero", dijo Bryce.
Para Rosella, el futbol anda entre lo bonito y lo feo. "Es bonito porque le ayuda a los jóvenes a alejarse de las drogas. Es feo porque es un deporte que demanda una alta dosis de empeño."
A Ledezma, el balompié lo lanzó al estrellato nacional y lo empuja por senderos donde se corre a alta velocidad.
"En la Selección todos somos iguales, nos damos bromas. Creo que entre ellos y yo no existe ninguna diferencia, yo solo tengo la oportunidad de jugar en Primera. Ello no influye en nada."
Con el recuerdo fresco de sus andanzas por Parrita, el susto propio de su ascenso a la Primera División y la añoranza del Campeonato Mundial de Malasia, Marvin Chinchilla forma, junto con Bryce, Ledezma y compañía, el grupo de seleccionados que van a galope en su época.