
Se acuerdan de la actriz que interpretó al travesti Agrado en la película Todo sobre mi madre de Pedro Almodóvar; aquel papel en que detalla en un divertidísimo monólogo todo sobre –incluido, el precio de su busto–. Pues esa actriz española se llama Antonia San Juan y estará en Costa Rica en noviembre próximo con un espectáculo unipersonal que forma parte del Festival Internacional de las Artes (FIA 2004).
San Juan está de gira por América Latina con el monólogo Otras mujeres , espectáculo que ha sido visto por más de 600.000 personas y que fue elegido como mejor montaje teatral por los lectores del periódico español El País .
La actriz de 37 años conquistó no solo a la crítica suramericana sino al público argentino, venezolano y chileno, quien la premió con una lluvia de aplausos. En Costa Rica, ella dará tres funciones de Otras mujeres en la Estación al Pacífico.
Para aprovechar su próxima visita, Viva conversó vía telefónica con San Juan, quien se encontraba en España esta semana.
Al otro del teléfono se escuchó a una mujer honesta, sin pretensiones de diva y muy comprometida con su trabajo.
Antonia San Juan habló de su gira latinoamericana, de su pasión por el teatro y de su vida fuera de los escenarios.
–¿Con qué expectativas vendrá a su primera visita a Costa Rica?
–Sé que Costa Rica es un país muy bonito en el que no he estado nunca. Llevo un espectáculo en el que confío mucho porque ha tenido mucho éxito dondequiera que hemos estado: en Argentina, Venezuela y Chile. Tenemos mucha confianza en este espectáculo porque sabemos que gusta.
–En Otras mujeres pone a hablar a 12 mujeres diferentes. ¿De dónde salieron esos textos?
–Algunos son míos, algunos de Félix Sabroso y otros de Enrique Gallegos, pero todos están tocados por mí y todos están inspirados en mujeres que he conocido, así que es un espectáculo bastante cercano para mí.
–Los periódicos latinoamericanos han dado cuenta del éxito de su gira. ¿La ha sorprendido este buen recibimiento en América Latina?
–La gira me ha sorprendido muchísimo. Cuando decidimos cruzar el charco, yo no estaba muy convencida de que me iban a conocer tanto como en España. Ha sido más positiva de lo que yo esperaba, no pensaba que iba a tener tan buena acogida; sin embargo, he tenido gran éxito y unas críticas estupendas, así que estoy muy contenta. Ha sido una gira muy gratificante para mí.
–Ha hecho cine, pero el teatro es su gran pasión. ¿Qué persigue en su carrera teatral?
–No voy detrás de nada. Trabajar es lo único que me interesa. Tengo una productora de teatro. Hacer teatro es lo que me gusta; he dirigido dos cortometrajes, uno de ellos muy exitoso y ahora estamos en el montaje del segundo. También estoy en la escritura de un largometraje, en el que seré directora. Trabajo y trabajo, no voy buscando ningún fin. Todo va apareciendo en la vida.
–¿De qué trata el largometraje que escribe?
–Lo estoy escribiendo yo y es un proyecto para el próximo año. El largometraje habla de las relaciones sociales, de la relaciones familiares, de lo que decimos que somos, de lo que los demás dicen que somos, de un afán loco del ser humano de no estar a gusto con lo que tiene… Es bastante existencial y se habla desde la comedia.
–¿Cómo combina su pasión por el teatro con la del cine?
–El cine español está muy mal, no hay tantos grandes proyectos para una poder elegir. Incluso los actores grandes de este país no tienen muchas oportunidades. Con el gobierno anterior, hemos vivido un momento de crisis bastante fuerte en el sector por eso muchos actores y actrices nos hemos dedicado a hacer teatro. La última película en que participé la rodé hace tres años y ya tengo 12 o 13 películas hechas.
“El cine es variado y algo voluble no te da tanto por la falta de continuidad; en cambio, el teatro sí. Vengo del teatro y toda la vida he hecho teatro, ese es medio que conozco y en el que mejor me desenvuelvo. Ahora mismo en el ámbito cinematográfico a veces no me interesa la película o no me interesa el personaje.
–Posiblemente su trabajo más recordado en el cine es su actuación como Agrado en Todo sobre mi madre . ¿Qué significa ese personaje para usted?
–Es el único recordado, yo creo. (Ríe). Agrado significa el reconocimiento internacional; es el que me saca del teatro que yo hacía: trabajar en pequeños formatos y en pequeños café teatros. Me abre muchas puertas y me permite entrar en la industria.
“Agrado tiene un trato especial; le tengo mucho agradecimiento. Por ejemplo, el hecho de que usted me esté llamando desde Costa Rica es por ese personaje. Aunque he hecho otras películas, ninguno tiene esa repercusión”.
–Se le ha incluido en la lista de “chicas Almodóvar”. ¿Cómo la ha marcado esta denominación?
–Creo que la “chica Almodóvar” es la que repite con Almodóvar. No me considero una porque no he hecho muchas películas con él, solo Todo sobre mi madre . A mí me viene el título por un papel, pero si el público me considera una chica Almodóvar a mí no me molesta en lo absoluto.
–¿Planea reincidir con Almodóvar?
–Planeo trabajar en mi teatro. El único que puede planear trabajar conmigo es Almodóvar. Si él me necesita y el papel se adapta a mí pues trabajaría con él.
–¿Cómo es Antonia San Juan, el personaje de la vida real?
–Soy una mujer muy casera. Tengo una productora de teatro. Soy completamente diurna, me acuesto y me levanto muy temprano todos los días. Soy una mujer que estudia idiomas, que escribe y que lee mucho. Creo en el trabajo. Soy una mujer que se sicoanaliza desde hace ocho años. Mi vida también es mi marido. Mi vida es muy sencilla.
–Me dijo que no piensa en metas; sin embargo, ¿cuál es el plan de vida?
–No me pongo metas porque después de que se cumplen las metas, la gente se muere, se queda sin nada. Mi meta es todos los días trabajar y eso me llevará a algún lugar.
–Es usted una mujer con los pies bien puestos en la tierra; sin embargo, la fama que llega al trabajar en cine, sobre todo, suele envanecer a la gente. ¿Cómo ha evitado caer en eso?
–No sé si soy humilde o si soy vanidosa, no sé cómo me ven los demás. Creo que mi trabajo es como otro cualquiera, sencillamente trabajo para el público. Los demás son los que se encargan de decir si lo hago bien o lo hago mal. Sencillamente hago mi trabajo y me esfuerzo por tener perdurabilidad, para poder perdurar en el transcurrir del tiempo porque voy a seguir trabajando.
“Con esta manera de hacer las cosas hasta ahora me ha ido muy bien.
“Como humana, también soy defectuosa. No soy una santa, también tengo mis momentos difíciles, mis momento humanos”.