CLAVE CON CLAVE. Probus Ensamble: Iván Rodríguez, director y violín; Carla Kountoupes, violín. Randall Rodríguez, viola; Gabriela Alfaro, violonchelo; Rocío Campos, voz; Carlos Tapado Vargas, percusión; Fidel Gamboa, arreglista. Músico invitado: Ramsés Araya, percusión. Bailarines: Florencia Chávez, David Calderón, Jimmy Ortiz (coreógrafo). Viernes 3 de octubre, en el Teatro Fanal.
Entre los legados artísticos más valiosos de la cultura occidental, la música de Johann Sebastian Bach (1685-1750) ha sido fuente de inspiración, en la segunda mitad de este siglo, de intérpretes que siguen tendencias y escuelas distintas de la tradición "clásica".
En jazz, los franceses Claude Bolling y Les Swingle Singers; en arreglos electrónicos, el japonés Tomita; también el estadounidense William Carlos, en sintetizador Moog, son algunos de los que con mayor beneficio musical se han servido de las composiciones del insigne genio alemán del barroco.
Al arreglar obras de Bach en otros estilos e instrumentaciones, músicos como los mencionados superaron un reto serio: no se trata de simples traslados superficiales, sino de "relecturas" que se mantienen fieles al espíritu del original.
Fidel Gamboa, reconocido compositor y arreglista nacional, ha intentado para el Probus Ensamble, del que forma parte, "tropicalizar" algunos extractos de la colección llamada El clave bien temperado, dos series de 24 preludios y fugas que recorren todas las tonalidades mayores y menores de la escala, escritas por Bach, la primera, en 1722, la segunda, en 1744.
Los arreglos formaron la parte inicial de la presentación de Probus, el jueves, viernes y sábado últimos, en el Teatro Fanal. Varios números estuvieron complementados por coreografías de Jimmy Ortiz, cuyas convulsivas elaboraciones cinéticas y visuales tenían a lo sumo una relación mecánica con la música.
En cuanto a textura y experimentación sonoras, variedad e inventiva rítmicas, o diferenciaciones y contrastes dinámicos, los arreglos de Gamboa no me parecieron tan logrados o atrayentes como los referidos y otros que he escuchado.
Sin embargo, a juzgar por los aplausos y otros signos exteriores de aprobación, los oyentes --alrededor de 300, en su mayoría jóve- nes-- disfrutaron plenamente de los arreglos y de las acabadas interpretaciones del conjunto.
Desde el punto de vista de la formación del gusto musical en el país, quizá de este modo entre algunos se habrá despertado la curiosidad por conocer la auténtica música de Johann Sebastian Bach. Si así fuera, Gamboa y Probus Ensamble estarían cumpliendo con aquella vieja máxima: Deleitar aprovechando.
En la segunda mitad, el grupo hizo un recorrido por su repertorio usual, muy gustado por el público, que de nuevo aplaudió de manera entusiasta. Sobresalieron varias composiciones de Fidel Gamboa y del guanacasteco Max Goldenberg.