El mayor tiene 96 años; el menor 62. Son 45 adultos mayores cuyas edades, todas juntas, suman la astronómica cifra de 3.147 años de vida. Algo así como 31 siglos y "piquito".
Su hogar durante el día es el Centro Diurno de Atención para Ancianos San Vicente de Paul, en Tibás, San José, que el próximo año cumplirá 15 de funcionar.
Obra del sacerdote Jorge Fuentes y de un grupo de tibaseños visionarios, el centro empezó en 1988 dándole servicio a 12 adultos mayores del cantón.
La vida allí comienza a despertar desde buena mañana. Una microbús financiada con las donaciones de unos mil asociados y muchos voluntarios, se encarga de recoger a los viejitos en un recorrido de una hora por todo el cantón.
Llorente, Cinco Esquinas, Colima, San JuanÖ Gladys Rodríguez Guirós, de 80 años, vive detrás de la Parroquia de San Juan de Tibás y lleva 8 años de asistir, religiosamente, al centro.
Como todos los demás, baja campante de la microbús y se dirige, religiosamente, hacia la jarra de café que la espera en el comedor del Centro.
"Aquí se distrae uno mucho", contó mientras sorbía unos buenos tragos de café tinto bien caliente. Es la única sobreviviente de 11 hermanos. Vive sola pues nunca se casó ni tuvo hijos.
La casa donde vive, contó, la deja en manos de una señora que se la cuida mientras ella pasa el tiempo en el centro, con sus amigos. Esto la ha llenado de vida.
Adilia Esquivel, apenas seis años mayor que Gladys, lleva unos diez años de visitar el centro. "Al principio, tenía perecilla de venir. Pero vieras que después me gustó. Me gusta sembrar o bordar, lo que pasa es que ahora bordo poco por problemas de la vista", dijo.
Servicios disponibles
Entre manualidades, ejercicio, atención médica, conversaciones donde los recuerdos son bienvenidos, y cafecitos,; este grupo de hombres y mujeres pasan seis horas diarias juntos, de lunes a viernes.
Por eso, cuando llegan los periodos largos de vacaciones (Semana Santa o Navidad y Fin de año), y se tienen que alejar de su segundo hogar, estos viejitos se llenan de nostalgia.
Mariano Barth, de "no sé cuántos añosÖya perdí la cuenta", es uno de los que añoran a sus compañeros de reunión y juegos cuando está lejos del centro.
Durante todos estos años de funcionamiento, el número de adultos mayores beneficiados con los servicios no ha pasado de 50, cumpliendo con las recomendaciones del Ministerio de Salud, explicó Doris Zúñiga Villalobos, la administradora.
Este es uno de los 140 que funcionan en el país y ya se encuentra en proceso de acreditación en el Ministerio de Salud.
Divinia Jiménez, miembro de la Asociación Centro Diurno de Atención para Ancianos San Vicente de Paul, explicó que cuentan con 33 voluntarios para ver por los viejitos, y con la cooperación del personal de salud de las clínicas de Tibás y Cinco Esquinas, que los visitan periódicamente.
La atención de cada uno de los viejitos cuesta unos ¢50.000 mensuales, plata que sale de diferentes fuentes, principalmente los fondos girados por la Junta de Protección Social de San José (JPS) y las cuotas voluntarias de mil asociados.