Su música es, según dice, una película en blanco y negro, pero actualizada. Para el joven y experimentado cantante Pedro Fernández, la música ha sido, es y será la protagonista de su vida.
Empezó su carrera cantando música ranchera y luego pasó a la balada. La incursión en estos géneros le ha servido para conocer sus límites, para aceptar lo que puede y lo que no puede pasar y ubicarse en una realidad.
Así, Pedro Fernández ha reconquistado al público y todos esos seguidores que deseaban reencontrarse con la música mexicana. En sus discos ha incluido temas tales como Lo mucho que te quiero, Mi forma de sentir, Deseos y delirios, Teresa, Vamos a platicar, Quien, La mujer que amas y Fueron tres años.
Algunos de estos los interpretará este viernes cuando se presente en el país el Centro de Ganaderos de Liberia, Guanacaste a partir de las 7 p.m.
Tributo a un grande
Siguiendo con su carrera, se podría decir que Pedro encontró la fórmula y actualizó el mariachi... Le puso color a esa película en blanco y negro. Música mexicana con un sonido contemporáneo para llegar no solo al gusto del público adulto, sino también a los jóvenes con el objetivo de dar una mayor difusión a su música.
Ahora regresa con un nuevo material. Para este decidió hacer un tributo a uno de los grandes autores mexicanos de este siglo: José Alfredo Jiménez. Escogió entre 50 de los temas de este genio de la composición.
Para Pedro, José Alfredo es más que un autor, es el creador del sentimiento masculino con el que se puede querer, conquistar y hasta odiar a una mujer. "A José Alfredo hay que estudiarlo, tratar de acercarte un poco a lo que fue su mundo, para encontrar el verdadero fondo de sus canciones", sostiene en un comunicado de prensa emitido por la disquera PolyGram.
Estudiando la vida, la música y las composiciones de José Alfredo, Pedro llegó a admirar profundamente a este gran autor del que aprendió, que a través del canto, un ser humano se puede convertir en un verdadero ídolo.
No de esos que se forman con uno o dos temas, sino de aquellos que viven para siempre en el recuerdo de la gente.
Teniendo en cuenta los riesgos que podía tener al grabar a José Alfredo, por aquello de las comparaciones, Pedro se enfrentó al reto con un trabajo digno y de calidad, siendo su principal objetivo superar sus trabajos anteriores y llegar de manera contundente al corazón de las personas.
El contacto con José Alfredo llegó más allá de la composición al intérprete. Fernández se acercó a su familia, a su casa y hasta llegó a tener en sus manos el traje de charro que alguna vez llevara puesto este gran ídolo. El resultado fue un disco con doce nuevos temas, entre los cuales se encuentran melodías como Despacito, Si nos dejan y Amanecí en tus brazos.
El de la mochila azul
Pedro se pudo dar el lujo de hacer esa grabación, porque aunque es joven tiene una basta experiencia y es querido por el público joven. Y es que aunque dicen que 20 años no es nada, para este cantante es toda una vida en el ámbito musical. Dos décadas llenas de satisfacciones y también sacrificios, que lo han hecho valorar aún más lo que es hoy: uno de los intérpretes juveniles más importante de la música mexicana.
Más de 25 películas, cuatro telenovelas y 25 discos avalan su carrera
Si bien no disfrutó de su niñez al máximo, considera que su carrera fue la recompensa para cambiar el trompo y el yoyo por un micrófono y un traje de charro.
Su padre le inculcó desde el inicio, a los siete años, una gran disciplina.
En la radio, aprendió a disfrutar de grandes figuras como Pedro Infante y Vicente Fernández, a quienes admira por su estilo y siempre han sido su ejemplo a seguir.
Al descubrir el talento, la Sociedad de Compositores de Guadalajara, a la que pertenecía a su padre, lo apoyó y le grabaron su primer disco. Fue entonces cuando logró el primer éxito de su carrerra que todavía, hoy lo sigue identificando: La mochila azul.
Llegó la adolescencia y con ello la inquietud por conocer y descubrir a la mujer. No se considera mujeriego, pero eso sí, siempre le agradó mucho conocer a chicas para encontrar a su princesa encantada, con la que hoy día comparte lo mejor de su vida y de su carrera, teniendo una plena estabilidad emocional. Esa mujer se llama Rebeca y es la madre de sus tres hijas: Osmara, Karina y Gema Guadalupe.
Fuera de la pantalla
Pedro no tiene planes de volver a la pantalla grande, pero siente la satisfacción de haber podido trabajar al lado de figuras de la talla de Adalberto Martínez Resortes, Mary Cruz Olivier, Joaquín Cordero, Mario Almada, Manuel Medel y una lista interminable de grandes figuras que "hicieron buen cine, cine de verdad".
Tampoco quiere regresar a la pantalla chica.