28 febrero, 1997

El Tribunal Superior Primero Penal de Heredia condenó ayer, a 20 años de prisión, a Dunia Rojas Castro por el homicidio calificado de su hijo, Crístofer Gerardo Rojas Castro --de año y cinco meses--, que murió a causa de graves lesiones cerebrales.

Al escuchar la fuerte condena en su contra --leída a las 7:10 p.m.--, la mujer estalló en llanto y tuvo que ser consolada por familiares a quienes, entre sollozos, exclamó: "¡Esto no puede ser... yo no fui!"

Rojas Castro, madre de otra niña, de cinco años (presente en los pasillos del Tribunal), se abstuvo de declarar durante todo el proceso.

Dunia Rojas Castro se mostró tranquila hasta escuchar la sentencia en su contra, cuando estalló en llanto.
Dunia Rojas Castro se mostró tranquila hasta escuchar la sentencia en su contra, cuando estalló en llanto.

El hecho ocurrió el 17 de enero de 1994 cuando Crístofer Gerardo fue remitido de emergencia, "pálido y con los ojos en blanco", al Hospital Nacional de Niños.

Inicialmente, los médicos creyeron que el menor había sido atropellado por un auto o golpeado al caer desde un edificio de dos plantas, según testigos.

En ese momento, su madre no brindó explicaciones al personal médico ni a oficiales del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) que iniciaron las pesquisas para determinar las causas del deceso del niño.

De acuerdo con informes de Medicina Forense, el menor presentaba fracturas craneales, así como un trauma abdominal ocasionados, aparentemente por severas golpizas.

Pese a los esfuerzos de los médicos, Crístofer Gerardo falleció debido a dos hemorragias cerebrales, expuso ayer ante los jueces superiores Luis Ricardo Solórzano, médico forense del Poder Judicial que practicó la autopsia.

Aunque ningún testigo afirmó haber visto a Dunia maltratar a su hijo, los jueces Gino Capella --quien presidió--, María Isabel Alfaro y Roberto Tánchez valoraron el hecho de que la mujer permanecía las 24 horas en su casa y era la única persona que tenía contacto permanente con la criatura.

Además, la madre no quiso declarar sobre lo sucedido ni dio a la policía judicial "una explicación consistente" sobre el origen de las heridas que acabaron con la vida de su hijo, según afirmó durante la etapa de conclusiones la fiscal de juicio, Magaly Calderón, quien solicitó una sentencia de 25 años de prisión.

"Las lesiones y el dolor que sufrió el niño le estremecen el corazón a cualquiera. Por la crueldad de su acción merece la pena máxima", insistió Calderón ante el Tribunal.

Por el contrario, los abogados defensores de Dunia, Primo Chacón y Tomás Poblador, alegaron que no existían pruebas para atribuirle la muerte del menor y pidieron su absolución apegados al principio de "la duda razonable".

Pese a ello, los jueces, luego de deliberar durante una hora, le impusieron a la madre 20 años de reclusión, fallo que será apelado por Chacón y Poblador.