El 26 de abril de 1997 se puso la primera piedra de la planta de Intel en Costa Rica, dando inicio a lo que llegaría a convertirse en el vector de desarrollo más importante del país de los últimos 15 años. Su impacto se manifiesta en múltiples campos, entre los que destacan los siguientes:
Intel ha contribuido significativamente al incremento de la inversión extranjera directa (IED) y el comercio de Costa Rica. Entre 1997 y 2010, la empresa ha invertido un acumulado de US$800 millones de IED en el país, representando un promedio anual del 6% de los flujos de inversión totales recibidos del exterior. En el caso del comercio, su impacto en las exportaciones e importaciones ha sido notable. Su contribución al intercambio con el exterior se refleja en un acumulado de exportaciones entre 1998 y 2011 de US$ 23.251 millones y un acumulado de importaciones por US$18.826 millones, aportando en promedio anualmente el 22% de las exportaciones y el 14% de las importaciones nacionales. En el caso del empleo, Intel genera hoy 2.800 puestos de trabajo directos.
Inversión y competitividad. El establecimiento de Intel puso a Costa Rica en el mapa mundial de inversión. Su sola presencia es un sello de garantía del clima de negocios, lo cual ha potenciado la capacidad de atracción de inversión. Todavía hoy, 15 años después, toda nueva empresa multinacional que viene al país quiere conocer de primera mano su experiencia. Por su parte, Intel ha sido generosa en aliarse con Costa Rica para la promoción de inversión.
La presencia de Intel y su continuo desarrollo en el país ha tenido también un impacto determinante en el mejoramiento de la competitividad y esto es, quizás, una de sus principales contribuciones. Al ser una empresa líder mundial ha impulsado y continúa impulsando cambios fundamentales en Costa Rica en relación con temas como las políticas educativas, la infraestructura y logística del transporte aéreo, la calidad y costo de la energía eléctrica, la conectividad, el régimen de zonas francas y demás. Desde esta óptica, el impacto de Intel en el desarrollo de Costa Rica es muy profundo.
Producción y exportación. Con anterioridad al establecimiento de Intel, la participación de la alta tecnología en el PIB y en las exportaciones era prácticamente inexistente. Hoy, gracias a la contribución directa de Intel y de otras empresas, alrededor del 40% de las exportaciones de Costa Rica están asociadas con la participación en cadenas globales de valor de alta tecnología.
Más aún, Costa Rica es el primer país de América Latina y el cuarto en el mundo con mayor participación de los productos de alta tecnología en las exportaciones de manufactura. Este cambio en la estructura productiva y exportadora tuvo y tiene, a su vez, un impacto importante en mover la economía costarricense, primero, de una basada en factores tradicionales de producción a una sustentada en la eficiencia y, poco a poco, hacia una economía fundamentada en la innovación, evolución que es crucial en el camino al desarrollo.
El desarrollo social. La presencia de Intel en Costa Rica tiene otra multiplicidad de impactos que podrían agruparse bajo el nombre de desarrollo social y que van desde la generación de 2.800 empleos directos de muy alta calidad –tipo de empleos que no existían anteriormente–, la transferencia de tecnología y de las mejores prácticas gerenciales, los encadenamientos productivos, el derrame de conocimientos a través de la movilidad de sus empleados, hasta, inclusive, la transformación de las prácticas en la industria de la construcción en el país o la evolución del concepto de responsabilidad social empresarial.
Intel y el talento de los miles de costarricenses que en ella trabajan han dado mucho a Costa Rica. Esperamos, de su mano, poder continuar trabajando muy duro para que seamos cada día un país más competitivo en el que Intel, muchas empresas y muchos costarricenses más puedan continuar creciendo cada día y contribuyendo al desarrollo nacional.