A lo largo de los años he podido reconocer en la familia costarricense, qué es lo que marca la diferencia para tener una vida familiar constructiva.
Compartiré con ustedes algunos consejos para promever esa vida familiar:
1 No hay que ver solo lo negativo; no estar anticipando el fracaso en todo.
2 Exprese sus desacuerdos o disgustos oportunamente, respetando a los demás; no los guarde para ir sacándolos poco a poco.
3 Aprenda a aceptar las diferencias individuales entre los miembros de la familia y no pretenda que unos sean iguales a otros. En un mismo hogar hay diferencias de temperamento, personalidad, de talentos, y aprendizaje.
4 Cumpla las promesas y compromisos que asume con los miembros de la familia: con su pareja, con sus hijos, con sus hermanos, con sus padres; pues esto crea en la otra persona una sensación de seguridad emocional, de ser importante, de ser querido.
5 Aprenda a escuchar, a poner atención cuando alguno o algunos miembros de la familia hablan. Todos necesitamos sentirnos escuchados.
6 No afirme; pregunte. A veces vemos o pensamos acerca de las situaciones o de las personas como si fuera la verdad, lo cual nos lleva a afirmar y no preguntar, creando con esto muchos conflictos.
7 Cuídese de no absorber ni de ser absorbido por la personalidad de alguno de los miembros de la familia. A veces se crean dependencias emocionales excesivas de padres con hijos o entre los miembros de la pareja, que anulan la personalidad del otro.
8 Deje de lado las posiciones inflexibles; negocie, aprenda a reconocer cuándo debe ceder.
9 Mantenga un buen sentido del humor. Una buena "salida", en momentos serios, es una buena medicina.
10 Predique con el ejemplo: que sus acciones reflejen lo que usted dice.
11 No "juegue de vivo", haciéndose el perfecto; no lo somos: ni como padres, ni como hijos, ni como esposos, ni como hermanos.
12 "Apapache" o exprese cariño físicamente a sus hijos, a su pareja, a sus hermanos, a sus padres.