Doriam Díaz. 19 mayo
Shirley Campbell es una activista de la causa afrodescendiente, antropóloga y experta en cooperación internacional. Foto: John Durán.
Shirley Campbell es una activista de la causa afrodescendiente, antropóloga y experta en cooperación internacional. Foto: John Durán.

Porque me acepto/ rotundamente libre, / rotundamente negra, / rotundamente hermosa. Hay versos que se convierten en mantras, en himnos, en banderas. Y así se iza Rotundamente negra, carta de presentación de la poeta costarricense Shirley Campbell Barr; un poema que levanta la voz, que es una afirmación y es amor, que es una lucha que nunca acaba.

Y ese es tan solo el principio. Sin titubeos y con una voluntad imperturbable por tratar de cambiar el mundo que le tocó nacer, esta escritora y antropóloga de 53 años hace activismo desde la palabra. No le importa admitirlo ni le teme a las etiquetas: ella está orgullosa de lo que es, de lo que hace y cree firmemente que la suya es una voz que hablará por los afrodescendientes y por tantas batallas pendientes.

Ha viajado por el mundo con cinco poemarios e infinidad de recitales, ponencias, artículos y conferencias y ha sido traducida al inglés, francés y portugués. Tiene 25 años de vivir fuera de Costa Rica –actualmente reside en Panamá– y hablar desde sus raíces en busca de un mejor presente y un mejor futuro.

Su propio país, cada vez la oye más fuerte y más claro; ahora fue en el festival Centroamérica Cuenta y la Feria Internacional del Libro de Costa Rica.

–Usted ha dicho que en el camino de la vida encontró la poesía. ¿Cómo fue ese encuentro? ¿Ella se la encontró a usted o usted a ella?

–La poesía me encontró; nos encontramos y no hubo marcha atrás. Al final de cuentas, tuve la suerte de estudiar en un colegio (Castella) donde estaba la poesía. Poco a poco, nos fuimos encontrando y transformando juntas. Es parte de mí, como todas las otras cosas que hago.

–En aquellos poemas juveniles, ¿cómo era la Shirley Campbell de entonces?

–Cuando uno es pequeño, la poesía es un juego. Me fui encontrando con mi poesía de hoy desde muy pequeñita. Mi primer maestro de poesía en el Castella fue el maestro Ronald Bonilla y nunca voy a olvidar, porque nos llevaron a leer poesía a alguna parte, y el poema decía: “es un negrito como yo, señor”. No me acuerdo de nada más del poema, pero sé que ya había una consciencia de quién era yo.

”La poesía era un juego; uno juega mucho con frases inspiradoras que le tiran y allí va uno construyéndose, haciéndose y encontrándose en la poesía que hace”.

–Sin duda, su trabajo ha cambiado. Han pasado no solo muchos años, sino también muchos países, trabajos y gentes. ¿Cómo ha evolucionado su obra poética?

–Obviamente, la poesía ha madurado muchísimo, así como va madurando una. La ruptura o cambio más importante es la decisión de hacer una poesía con intención y para un público que está ávido de ser representado dignamente en la poesía. Eso debe de haber sido a finales de la adolescencia, a los 19 o 20 años. Fue una decisión voluntaria. Alguien me dijo, en algún momento, que nosotros no podíamos darnos el lujo de tener una poeta que escribiera para todos. Yo escribo para todos; sin embargo, mi poesía tiene una intencionalidad y una temática muy clara

”Usted dice que cómo me han cambiado las personas y los países por los que he pasado. Y, la verdad, eso es determinante. He tenido la suerte de poder vivir en varios países, de haber podido participar en el movimiento negro, verme involucrada… Mi poesía está involucrada en este proceso: el proceso de cambio de los afrodescendientes. Soy todo lo que me identifique con la causa afro; no me importan los apelativos, uno le da significado a los apelativos.

”Todo esto ha tenido un impacto determinante en mi trabajo. Y aquí seguimos; uno tiene que ser humilde, uno sigue creciendo en el proceso. Lo que sí ha cambiado en mi poesía y en mi vida es que hoy soy una participante activa del movimiento afrodescendiente”.

(Video) Con orgullo, una referencia

–¿Cuál es esa intención y cuál es ese público? Es un poesía que tiene resonancia en las mujeres afrodescendientes para que tengan donde verse en le espejo...

–Eso es muy importante. Nosotras, y nosotros, crecimos sin referentes desde el momento en que ni siquiera somos reflejados en el currículo escolar, en la publicidad de la calle, en las estructuras de poder, en las pasarelas; no éramos representados en los juguetes. Todo eso tiene un impacto determinante en la construcción de la autoestima, la nuestra y la del otro: uno crece con una autoestima baja y el otro crece con una idea de que está por encima nuestro porque él sí está representado y nosotras y nosotros no.

”Nosotras somos tres escritoras afrodescendientes publicadas (Eulalia Bernard, Delia McDonald y yo), y eso es muy triste. Quizá haya otras, es cierto; nosotras somos las más conocidas. Y esto tardó 40 años. Desde que estaba en la universidad, yo escribía y participaba activamente. Mi poema Rotundamente negra tiene 30 años, la edad de mi hija mayor. Todo esto lo que nos dice es que necesitamos referentes, necesitamos vernos representados en alguna parte.

”Hay que considerar que eso ha cambiado un poco. Por eso fue tan importante Barack Obama y la elección de Epsy Campbell como vicepresidenta.

”Entonces, ¿qué significa cuando digo que escribo para un público determinado? Quiero que las niñas me vean y digan yo quiero ser como esa señora, yo quiero escribir poesía, yo quiero hablar en público, yo quiero decir…

”Mi poesía es para todo el mundo; sin embargo, soy parte de un grupo marginalizado y excluido que no tiene referentes y yo quiero ser esa referencia. Escribo por eso y uno de los temas principales en que quiero incidir es en la autoestima de las mujeres negras. Nosotras seguimos siendo representadas como empleadas domésticas; de hecho, es una realidad para muchas en América Latina; a las mujeres afrodescendientes se les hipersexualiza, se les representa como prostitutas… En fin, son las imágenes que las niñas siguen recibiendo.

”Hay poetas y escritores afrodescendientes que no les interesa y dicen: no quiero que me encasillen. Yo sí quiero que me encasillen (no dándole una connotación negativa a encasillar), yo sí quiero que digan esa es la poeta negra, y quiero que las mujeres negras sientan que yo estoy hablando por ellas. Eso no quiere decir que excluyo a algún público porque, entre más gente se eduque y se sensibilice a partir de mi trabajo, ¡enhorabuena!, pero yo quiero representar”.

–¿Qué costo le ha traído este activismo desde la poesía? Este país puede ser duro con quien levanta la voz por algunas causas.

–Tengo un poema largo que se llama Mi país y digo: este país que dice y se desdice, castiga y es ingrato… Hoy me cuestiono si es que mi causa fue desmerecida o simplemente la gente no conocía mi trabajo. A mí me han invitado hasta África con mi trabajo. Ese es el ideal para uno y cuando llegué a África, la poesía también funcionó; las mujeres de Guinea Ecuatorial conocían mi poema Rotundamente negra, se lo sabían de memoria.

”¿Cómo ha sido? Ahora siento que estoy viviendo un sueño. Este año he sido invitada a Costa Rica a cuatro eventos diferentes. Sin embargo, hace seis años, Carol Britton hizo el encuentro de poesía indígena, afrodescendiente y sinodescendiente; en una mesa estábamos Nancy Morejón (Cuba), Cristina Cabral (Uruguay), otra poeta y yo; dos de esas poetas citaron mi trabajo en sus ponencias y luego hice yo la mía; había en el público gente de la Ande, del Sec y de Apse, y la gente se preguntaba quién es esa persona que no la conozco. Entonces, yo pensaba: ¿será que tiene que ver de dónde viene uno? Y me preguntaba: cómo es posible que afuera me conozca tanta gente y, en mi propio país, pocos me conocen.

”Reconozco que no he sido muy publicada y también que mi trabajo se ha difundido más a través de redes, a través de las mujeres que cuentan y se aprenden este u otro poema. Sin embargo, manda… En ese momento, me sentí mal porque este es mi país.

”Por eso, le digo que hoy estoy viviendo un sueño porque me han invitado varias veces. Reconozco con humildad que el trabajo mío ha venido de más a menos. La gente empieza a conocerlo mucho más y a hablar de uno. Una de las razones es porque somos muy pocos y yo soy una poeta que levanto la voz, no le tengo temor a los escenarios y cada espacio que tengo, lo utilizo. A mí me invitan para recitales de poesía y ellos saben que mi lucha es una: voy a terminar hablando de lo mismo porque creo que alguien tiene que hacerlo. Estoy muy contenta de haber participado en Centroamérica Cuenta e igual lo dije: nuestro cuento también cuenta.

”Cuando yo hablo, usted tiene que ver a la gente sorprendida porque hay tanta ignorancia sobre el tema de los afrodescendientes en América Latina… Nosotros, los afrodescendientes, estamos hablando un poco entre nosotros y no se está socializando con los demás. (...) Allí se va, poco a poco avanzando. Estoy contando nuestro cuento y eso es importante”.

–El poema Rotundamente negra se ha convertido en un ícono, en un himno. ¿Cómo nació ese poema y qué ha significado para usted?

–No le puedo contestar con certeza cómo nació, pero lo que siempre digo es que probablemente fue en un momento de mucha ira y frustración y lo hice en respuesta a eso. Nació en 1994 y también es el título de mi segundo libro. Jamás me imaginé que el poema iba a llegar hasta donde llegó. Es mi hijo predilecto, pero no mi hijo favorito porque, definitivamente, no es mi poema favorito, pero sí es el poema que me ha llevado lo más lejos que nunca pude imaginar. Me han invitado en Ecuador, a una comunidad allá remota, y las mujeres decían: ‘Ella es la autora de Rotundamente negra’. El poema se disparó con el avance de internet y las redes sociales. También tengo que darle crédito a mi hermana (Epsy Campbell); antes de ser política, ella era activista y ella andaba en muchas actividades, participaba y muchas veces lo llevaba y lo compartía en sus conferencias y eventos; de hecho, hasta el día de hoy hay mucha gente que cree que es de ella.

”Me siento muy honrada. ¿Para qué escribe uno si no es para que la gente haga uso de eso? Luego de que uno escribe, ese texto no es de uno y empieza a rodar. Si eso les sirve a las mujeres negras para sentirse empoderadas, enhorabuena; yo me siento muy contenta por eso. Más bien, ahora ando diciendo: yo también tengo otros poemas; busquen otros también.

”Hace cuatro años hubo un movimiento enorme de reivindicación en el pacífico colombiano y allí andaban el poema (Rotundamente negra), grandísimo, en las pancartas de las manifestaciones. Llegué a la Universidad del Valle en Cali y allí tenían el poema en una gran manta. El poema ha andado mucho y me ha ayudado a andar mucho. Ahora me representa; yo soy la rotundamente negra y a mucha honra. No es fácil que nosotras, mujeres negras, nos afirmemos como rotundamente negras luego del proceso colonizador que nos hizo malquerernos y maltratarnos como lo hacemos y como la sociedad nos hace.

”Es un poema de autoafirmación: esta soy yo, me gusta como soy; me acepto, me amo. Funciona para todas las mujeres”.

–¿Cuáles son sus “hijos” favoritos?

–Mi poema favorito en este momento es uno que se llama Liberada, es como ese Rotundamente negra pero más elaborado. Es decir, esta soy yo. Nosotras pasamos por un proceso de desaprender todo ese montón de cosas que nos impusieron. Cuando una llega a un punto en que desaprendió todo eso, una se libera. También hay otro poema que se llama Desde que tengo memoria porque nosotros estamos tratando, otros desde sus campos y yo desde la poesía, de reconstruir nuestra historia porque crecimos huérfanos de historia y lo hacemos a partir de la memoria.

–¿Está preparando un nuevo libro actualmente?

–La verdad, tengo cientos de proyectos, pero yo no trabajo para un libro. Yo escribo cuando tengo algo que escribir; puede ser poesía, también crónica y, además, trabajo, así que tengo que escribir ponencias para eventos particulares. Trabajo en temas de feminismo afrolatinoamericano, de mujeres negras, de salud… En fin, tengo muchos proyectos.

”Sí tengo un libro que quiero publicar. Quiero escribir una novela; quiero escribir la historia de mi familia y, con esto, escribir la historia de los afrodescendientes en Costa Rica. Es una historia que se remonta a mis abuelas que llegaron como trabajadoras migrantes a construir el ferrocarril; allí anda mi tía de 94 años que todavía habla muy poco español. Creo que es mi responsabilidad contar esa historia porque soy la que escribe en la familia. También está la historia del lado de mi papá.

”Soy una poeta que hace su activismo a través de la poesía, a través de la palabra”.

Actualmente, ella vive en Panamá. Ha sido una tratamundos y ha vivido en Zimbabue, Jamaica, El Salvador, Honduras, Estados Unidos y Brasil. Foto: John Durán.
Actualmente, ella vive en Panamá. Ha sido una tratamundos y ha vivido en Zimbabue, Jamaica, El Salvador, Honduras, Estados Unidos y Brasil. Foto: John Durán.

–¿Cómo llegó a ser trotamundos?

–Es por mi esposo; hoy, él es el coordinador residente de la Organización de las Naciones Unidas en Panamá. Salimos de Costa Rica en 1994 con dirección a Zimbabue. Yo siempre digo que me llevaron engañada porque me dijeron que eran dos años y ya llevamos 25 (ríe). Claro, era una buena oportunidad y la aprovechamos. Vivimos allá dos años; luego vivimos en El Salvador, Honduras, Jamaica, Estados Unidos, Brasil y Panamá. Yo me guindé en esa, lo cual me sirvió para hacer miles y miles de cosas maravillosas.

”La verdad es que a uno se le abre el mundo literalmente. Conocer el mundo, conocer a la gente, saber que todos estamos detrás de las mismas cosas… No somos tan diferentes. Esa es la razón por la que recorrí el mundo, pero ya casi estoy de vuelta. Yo me muero por volver; además, toda mi familia sigue estando aquí”.

Uno de sus poemas

Liberada

Yo ya no busco razones para mi piel

no busco más excusas ni explicaciones para la redondez de mis nalgas

o la natural cadencia en mi andar

no justifico ya mi natural agrado por los tambores o la necesidad de mi cuerpo

de danzar al ritmo que le tocan...

Hace ya tiempo que deje de explicar antepasados

que justifiquen mis labios o mi extraordinaria nariz

o la hermosura incólume que me acompaña desde tiempos inmemoriales

no justifico más mis sincretismos

ni mis pasiones, ni mi sensualidad

yo ya no otorgo razones para mi ser.

Me convertí en mí misma

me aprendí

soy yo.

Tengo certeza de mí misma y de los míos

no necesito autorizaciones para ser

no pido ya permisos para vivir.

Hoy disfruto con sobrada elegancia mi negrura

la llevo con honor, con garbo y distinción

la paseo por parques, mercados y plazas

por escenarios, anfiteatros simples coloquios y grandes conferencias

con placer me colma el alma

el discurso y la vida.

Ya no intento disimularla en mi cabello

en mi tez o en mis distinguidas alocuciones

la aprendí de memoria

desde adentro, con historia y desde el centro del alma.

Por eso, ya no preciso de razones para ser

porque me descubrí limpia

brillante

victoriosa

incólume

probada

bendecida

batallada

negra

ya no,

no preciso razones

hoy soy yo

liberada.

-Publicado en Rotundamente negra y otros poemas, ediciones Torremozas (España), 2017