
La premisa que planteó George Orwell cuando escribió Rebelión en la granja, allá por 1945, era sencilla: un día en la granja Manor, los animales tomaron consciencia de que estaban siendo abusados por el granjero, el señor Jones, y decidieron romper las ataduras, rebelarse, hacer una sociedad más justa, más igualitaria, más libre, donde todos son iguales, lo que todos deseamos ¿no? ¿Qué podría salir mal?
Tras años de abusos, los cerdos, comandados por Napoleón y Snowball, asumen el liderazgo en busca del sueño de libertad. Ellos comandan la revolución y logran conquistar la granja Manor, que pasa a llamarse Granja de los Animales y crea su propio sistema de gobierno regido por siete sencillas reglas.

Pero como bien cita la frase célebre atribuida a Lord Acton, “El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Rebelión en la granja, recién estrenada en el Teatro Espressivo y dirigida por Manuel Momo Martín, hunde las manos sin contemplaciones en la capacidad del poder para corromper a quienes lo poseen.
No es la primera vez que el Teatro Espressivo propone una obra de Orwell: en mayo del 2025 presentó la excelente adaptación de 1984. Pero Rebelión en la granja ofrece otro tipo de retos: es una obra compleja, con muchos personajes y, por si fuera poco, son animales los protagonistas.
Y eso sin tomar en consideración la alta carga de crítica social y política que propone el libro de Orwell y traduce con maestría la adaptación dirigida por Martín. Rebelión en la granja fue un libro controversial: el autor intentó sin éxito publicarlo en cuatro ocasiones entre los años 43 y 44; finalmente lo lograría en el 45. Por eso, cualquier adaptación de Orwell debe tener, sí o sí, una gran carga de reflexión política.

La propuesta del Espressivo supo manejar tanto los retos estéticos como los que propuso Orwell hace ocho décadas en sus páginas.
Al levantarse el telón, el escenario genera un primer impacto atronador, con una estética algo tribal y sectaria, como evocando un ambiente de supervivencia. Ese factor se complementa con un juego de luces mágico que crea diferentes atmósferas y enfatiza el miedo, la incertidumbre y la indignación.
Pero merecen una mención especial las máscaras diseñadas por Sofía Benavides y Lucía González. Rebelión en la granja es una historia con muchos personajes y, para algunos espectadores, despertaba curiosidad saber cómo harían para representarlos a todos. En esa misión, el trabajo de Benavides y González fue fundamental, creando unas máscaras de medio rostro que, complementadas con el maquillaje, las luces y las sombras, son creíbles y hasta dan miedo.

Con esto como base, lo que los cerdos Napoleón y Snowball inician como la construcción de una sociedad más justa, se transforma progresivamente en una historia donde las reglas empiezan a violarse.

Aunque al principio se prohibía tomar alcohol, ahora no está tan mal, mientras no sea “en exceso”. Aunque el principio se prohibía dormir en camas humanas, ahora no está tan mal, mientras estas no tengan sábanas. Poco a poco, los cerdos se asemejan al poder que buscaban reemplazar hasta que se llega a la célebre frase: “Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros”.
Lo más pasmoso de la adaptación no es que Napoleón y “los de su especie” tomen ventaja y cambien las reglas que ellos mismos crearon; en realidad, lo más pasmoso es el servilismo y docilidad con la que reaccionan las ovejas, que aceptan y repiten cualquier orden, manipuladas con la amenaza de que el señor Jones podría volver a instaurar su tiranía.

La obra dirigida por Momo Martín invita al público a cuestionarse, a encontrar similitudes con la sociedad actual y descrifrar si, quizás, también somos manipulados por los “cerdos”, aún cuando sus intenciones iniciales eran las mejores.
Esta producción del Teatro Espressivo llega en un momento inmejorable, como una oportunidad de entretenimiento pero también de reflexión en tiempos fuertemente politizados. Quizás, al bajar el telón, le queden preguntas resonando en su propia granja.
Rebelión en la Granja - Teatro Espressivo
Director: Manuel “Momo” Martín
Elenco: Marco Guillén, Michelle Jones, Johnny Howell, Ana Ulate, Melvin Jiménez, Betzabeth Rojas
Del 7 de agosto al 20 de setiembre
Viernes y sábados a las 8 p. m.; domingos a las 6 p. m.
Entradas disponibles en boleteria.espressivo.cr


