Áncora

Panorama sucinto de la Época Colonial en Costa Rica

La llegada de los españoles al Valle Central, allá por el año 1561, provocó que surgieran pueblos indígenas bajo control hispano. Así fueron los 260 años antes de que el país se independizara

En Costa Rica el tiempo se comió 260 años de vigencia colonial, la que finalizó en 1821. Con Juan de Cavallón y otros conquistadores comenzó ese período en 1561. La penetración española al Valle Central permite el arraigo español en este territorio que fue difícil de conquistar. La colonización de la jurisdicción de Nueva Cartago fue tardía con respecto a Centroamérica.

Será a partir de Nicaragua que penetre la conquista, más cerca de San José se fundó Garcimuñoz, a partir de aquí se exploró el Valle del Guarco donde se estableció Cartago en 1563, desde esta fecha el poblamiento fue un hecho consumado, al comienzo fue precario. Luego, a medida que se pacificaban los indígenas, el soldado se convertirá en poblador pacífico y en labrador. El resto del siglo XVI fue de acomodo, exploración y asentamiento.

Durante el siglo XVII es Cartago la única población española en el Valle Central, al lado de ella surgirán pueblos de indígenas bajo control hispano. Las llamadas reducciones, cuyo fin era mantener su sometimiento, reunirlos, tenerlos cerca de los asientos españoles, cobrar impuestos y adoctrinarlos para hacerlos cristianos. Estos poblados fueron exclusivos para los indígenas, sólo se permitía en ellos a los frailes doctrineros. De esas rancherías salían los nativos que prestaban su trabajo a los habitantes blancos.

Los conquistadores recibieron tierras, éstas se convirtieron en su riqueza, medio para presumir, adquirir hidalguía y producir su subsistencia. Este nuevo habitante se reprodujo in situ, a la vez mezcló su sangre con la Indígena, para generar otra etnia, que con el tiempo generará seres nuevos en la tierra que adoptaron para seguir su existencia.

El español introdujo otra etnia forzada, el negro esclavizado que fue refuerzo de la mano de obra necesaria para las explotaciones, éste también aportará costumbres y su sangre en el proceso de mestizaje. La tierra no fue problema, fue la dura tarea de hacerla producir, domesticar este suelo, usar productos nativos y traer simientes de Europa. La economía inicial fue muy reducida, se vivió un ambiente de pobreza, con poca posibilidad de comercio interno, difícil y reducido intercambio externo, el mercado principal fue con Panamá.

En el siglo XVII la población indígena sufrió amplia caída demográfica, la mayor parte de ellos se refugiaron lejos de los españoles, la que permaneció en las reducciones no era abundante y se fue disminuyendo. Es así que, los españoles establecidos, tuvieron que explotar su heredad con su propia familia y habrá un momento de una agricultura de subsistencia. En el Valle Oriental, posiblemente, la tierra fue apropiada por los vecinos más antiguos de Cartago, pero al surgir los mestizos y llegar otros migrantes, se produjo un desplazamiento hacia el oeste, pasando el Collado de Ochomogo se fueron adentrando hasta llegar a lo que es hoy Grecia.

El valle Oeste se llenó de colonos, que vivieron dispersos, aislados en sus “Chacras”, con una vida estrecha y con grandes carencias. La producción llegará a dejar excedente que será comercializado, hubo variación del estado de subsistencia, en ese siglo XVII se habilitan caminos de tierra para unir Cartago con el oeste y más allá hasta Nicaragua, así como llegar a las costas y realizar comercio externo.

El famoso “Camino de mulas” permitió llevar productos a Panamá y comprar artículos extranjeros, éstos llegaban por el Atlántico a puerto panameño, de ahí se podían trasladar al Caribe, se habilitaron embarcaderos en Suerre y Matina. También en Panamá, por tierra, eran trasladados los artículos al Pacífico, desde ahí se realizaba el tránsito por el sendero montañoso hasta Cartago y, establecido el embarcadero de Caldera, a la vez el viaje se hizo por mar.

Durante el siglo XVIII el cambio histórico demuestra, aunque con altibajos, un mejoramiento de la relación comercial y de la producción. Al ciclo del cacao siguió el tabaco, a estos se suman los demás productos que este suelo permitía. El comercio terrestre y marítimo se ampliaba, se habilitó a Puntarenas como puerto. El comercio se realizaba por Atlántico y Pacífico.

El Caribe permitió el contrabando, comerciantes y gente común de Cartago intercambiaban productos con traficantes de otros países de Europa. Costa Rica sufrió el ataque de los piratas por ambos mares y, por el Caribe, fueron los “Zambos Mosquitos” que llegaban de Nicaragua, saqueaban el cacao y hasta capturaban a los trabajadores de las plantaciones.

En esta centuria culminó el cúmulo de experiencias modeladoras de la comunidad provincial del Imperio Hispano. En el Valle Inter montano, una depresión enclavó una sociedad gestora del ser costarricense, más enmontañado que periférico, con feraz tierra, abundancia de agua, agradable clima, propicio a la vida humana. Aquí se perfiló un campesino laborioso, sencillo y conformista.

Volviendo al comercio, hay lógicamente contradicciones, unos historiadores consideran que esta actividad fue escasa y ocasional, otros han encontrado que al avanzar el siglo XVII y en el XVIII, el tráfico de mercancías fue una actividad importante, con gente dedicada a ella, algunos comerciantes lograron fortuna y ascendiente social. Gentes de Cartago dispusieron de artículos de lujo y casas de más precio.

Hacia 1821 el país contaba entre 50 mil y 60 mil habitantes, el 90% se asentaba en el centro, la parte oeste era la más poblada, predominaban los mestizos claros y los mulatos, más que los indígenas y los españoles. No hay evidencia de enfrentamiento social, en las ciudades del centro se nota la existencia de la alcurnia de algunas familias, que alcanzaban los pocos puestos políticos existentes.

Se estima que la cultura era criolla- mestiza-, a la que se sumaban los descendientes afroamericanos e indígenas asimilados. Esta cultura contenía un trasfondo cristiano, lo que fue un afán de los reyes españoles y de la Iglesia Católica. La Colonia nos hereda un clero que se desempeñó como sacerdotes, maestros y auxiliares en aspectos de salud. En el ambiente de independencia tuvieron una destacada participación. Dicho sea de paso, que fueron sacerdotes los preocupados por establecer escuelas en Cartago, éstas no prosperaban, la apatía de los padres de familia y los escasos recursos impedían su mantenimiento.

Costa Rica careció de centros de estudio, no tuvo imprenta, no hubo periódicos, muy escaso arte y actividad intelectual. Algunos historiadores han considerado que fue la colonia marginal, pobre y atrasada. Otro aporte destacado de la obra de la Iglesia es el culto a la Virgen a través de la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles, cuya aparición se produjo hacia 1635, ella significó un acercamiento espiritual entre las castas y los blancos. En el oeste surgen las villas de Heredia, San José y Alajuela.

En general, el siglo XVIII es el preludio a la Costa Rica de 1821. Esa centuria llamada en Europa el siglo ilustrado, siglo revolucionario que generó en España una nueva visión de América, permitió las reformas borbónicas, el auge del capitalismo e industrialismo y la Revolución francesa, que junto a la de las Trece Colonias inglesas restañó en América.

El autor es profesor pensionado de la Universidad de Costa Rica (UCR).