
Emil Span nació en Reutligen, Alemania, el 27 de enero de 1869, llegó a Costa Rica en 1906 y murió en Costa Rica el 20 de enero de 1944. Tuvo una extraordinaria y brillante carrera artística, siendo sus temas principales: flores, particularmente orquídeas, retratos y paisajes. En su gran cantidad de obras, conocidas en Costa Rica, hay algunas que son inusuales, ya que están basadas en leyendas medievales o en temas de la mitología griega. En un artículo, titulado “Emil Span y la búsqueda del Santo Grial” (Áncora, domingo 7 de setiembre del 2025), escribí sobre dos obras relacionadas con leyendas medievales. Este artículo trata sobre dos obras basadas en mitos griegos.
Los Sátiros (Alegoría a Baco).
En la obra Los sátiros (o Alegoría a Baco)”, circa 1906, el fauno principal aparentemente representa a un general guatemalteco, pues según una nota titulada “Toda una vida” (publicada en Áncora, p. 5, 6 de julio de 2008), debido a dificultades con un general, Span se vio obligado a abandonar Guatemala.
Hay otra obra de Span de 1906, titulada Alegoría, donde un fauno, que según Ricardo Ulloa Barrenechea en su libro Pintores de Costa Rica (Editorial Costa Rica, 1974),representa a ese general con un ramo de flores mirando a una doncella desnuda (ninfa o ménade) en un amplio paisaje. Span viajó a Guatemala a finales del siglo XIX, donde, aunque interesado en la exportación de café, también pintó paisajes, retratos de indígenas y animales, como el óleo Ocelote, de 1898.
La sátira de la obra está basada en un tema mitológico griego, el de Dioniso y los sátiros, y, posteriormente, el tema romano de Baco y los faunos. En la obra Los sátiros, el fauno principal está acompañado por otros faunos y por bacantes, que eran seguidoras devotas de Baco, participando en actividades orgiásticas.
Dioniso y Baco son identificados como el dios de la viña, del vino, tema del delirio y de la inspiración. Dioniso era festejado mediante tumultuosas procesiones en las que figuraban los genios de la Tierra y la fecundidad. Los sátiros son genios de la naturaleza que forman parte del cortejo de Dioniso.
De estos cortejos, surgieron representaciones del teatro, la tragedia, el drama satírico y la comedia. A los sátiros se les representaba de diferentes maneras; una era la de un macho cabrío. Llevaban una cola larga y un miembro viril erecto de enormes proporciones. Con el tiempo la parte inferior se convierte a humana y solo queda la cola. Eran imaginados bailando en el campo y bebiendo con Dioniso, persiguiendo a las ninfas y a las ménades, más o menos reacias a su comportamiento licencioso y orgiástico.
Los sátiros son amantes del vino y de las mujeres con quienes disfrutan placeres físicos. Muchas veces aparecen sosteniendo copas y embriagados. En la versión romana, Baco tiene un carácter más alegre y festivo que Dioniso; Baco se centra más en las bacanales romanas mientras que Dioniso en el teatro y ritos griegos. En las representaciones artísticas, a menudo es difícil distinguir entre sátiros y faunos, pues frecuentemente estos términos se usan como sinónimos, pero los sátiros son más lujuriosos y salvajes, mientras que los faunos son menos bruscos y, a menudo, se les representa en campos y bosques, pero también forman parte del cortejo de Baco, participando en desenfrenadas celebraciones.
En la época romana, desde el siglo II antes de Cristo, los Misterios de Dioniso, con su comportamiento licencioso y orgiástico, penetraron en Italia, donde El Senado Romano tuvo que prohibir la celebración de las Bacanales (fiestas orgiásticas en honor a Baco) en el año 186 antes de Jesucristo, pero la tradición siguió perdurando.
El ocaso
La obra El ocaso, que según Ricardo Ulloa Barrenechea fue donada al Museo Nacional de Costa Rica por Mauro Fernández Luján, combina aspectos de la mitología griega con aspectos de paisaje natural al atardecer.
En la mitología griega, el ocaso no tiene una personificación única, sino que está relacionado con algunas figuras relevantes del panteón griego, como Helios, Selene, Eos, Hésperis, Héspérides, Nyx y Hades. El ocultamiento del sol, el ciclo del día y la noche, y la transición de la luz a la oscuridad son temas recurrentes en las narraciones mitológicas griegas.
Helios, dios del sol, es hijo de los titanes Hyperion y Theia y hermano de Selene, la diosa de la luna y Eos, la diosa del amanecer. Estos tres hermanos representan aspectos importantes del ciclo completo del día. Helios es descrito conduciendo, cada día, un carruaje tirado por cuatro caballos llamados Phaethon, Pyrois, Eous y Aethon. Lo conduce a través del cielo, de este a oeste, llevando consigo al sol. Al final del día, cuando el sol se oculta en el horizonte, Helios viaja de regreso al este, pero lo hace por el océano en una barca, habiendo embarcado su carruaje y sus caballos, para así comenzar de nuevo su recorrido al amanecer.
También está Hésperis, considerada la diosa que presidía el momento en que el sol se ponía en el horizonte (ocaso) y finalizaba el día. A veces se le menciona como la madre de las Hespérides, que viven en un jardín en el extremo occidental del mundo donde se oculta el sol y se da la transición de día a noche. En este jardín, las Hésperides custodiaban las manzanas doradas de la inmortalidad. En otras versiones de la mitología griega, las Hespérides son las hijas de Nyx (la noche), nacida de Chaos (el vacío primordial).
Hay cierta relación entre Helios y las Hespérides, debido a que el dominio de Helios se extendía hasta el extremo occidental, donde el sol se pone. Con el tiempo, Apolo, dios del sol, la luz, la profecía, la música y la poesía, absorbió muchos de los atributos de Helios.

Aunque Eos es la diosa del amanecer, también está ligada al ciclo completo del día, no solo por ser hermana de Helios, el dios del sol, sino también porque al final del día, tiene cierto papel simbólico en la transición de luz a oscuridad. La llegada de la noche está marcada por la aparición de su hermana Selene, la diosa de la luna, así como de Nyx, la diosa de la noche. Además, a Hades, dios del inframundo, se le puede asociar simbólicamente con el ocaso, ya que la puesta del sol en el horizonte se puede interpretar como un viaje al inframundo, al reino o dominio de Hades. El ocaso entonces se interpreta como un espacio de transición hacia la noche (la oscuridad).
En esta obra de Span muchos de esos aspectos están incluidos, los caballos de Helios se ven llegando al horizonte junto con el sol que se observa como una esfera completa bajando hacia el horizonte.
Además, la luna se eleva en el cielo. Helios parece estar (pero se debe confirmar) detrás de las figuras centrales. También, se puede ver un custodio que lleva una lanza. Esta figura podría ser Ares o Marte (dios de la guerra), quien usualmente se representa con casco, escudo y una lanza y, a veces, también con coraza y espada. Además, Marte, en la mitología romana, representa al planeta Marte que se destaca en la noche.
En ausencia de información que haya dejado el artista, es difícil deducir o incluso especular quienes pueden ser las figuras del conjunto sobre la aparente nube, pues pueden surgir diferentes interpretaciones. Por ejemplo, se podría especular que las tres figuras centrales son las dos hermanas de Helios, Selene (la luna) y Eos (el amanecer), y el hijo de Helios, Faetón (Phaethon), quien, en un intento por conducir el carruaje solar de su padre, no pudo controlar los caballos y acabó causando desastres en la tierra, por lo que Zeus, para evitar que destruyera el mundo, lo mató lanzándole un rayo.
A menudo, Faetón es representado como una figura juvenil, a menudo desnudo o semidesnudo y usualmente cayendo del carro solar. De Selene, en algunas vasijas, se han encontrado escenas con Helios y Eos. El autor no puede especular quién puede ser la figura desnuda aferrada a la aparente nube.
Hay que tomar en cuenta que el conjunto no tiene coherencia explícita y que algunos de los personajes escapan a explicación, por lo que mucho de la interpretación de la obra queda pendiente. Es interesante notar que, para la parte de tierra firme, Span escoge el paisaje tropical de nuestra región; incluso, en la esquina inferior derecha, pintó una casa rural cerca de un río y en la vegetación se observa claramente una palmera.
Las dos obras descritas están muy bien logradas y muestran la maestría pictórica de Span. En ellas ha utilizado elementos de la mitología griega que seguramente conocía con propiedad. No obstante, las obras son inusuales dentro del gran número que realizó con sus temas conocidos, pero estas incursiones produjeron pinturas que llaman poderosamente la atención en el conjunto global de su obra.
Walter Fernández-Rojas es Profesor Emérito de la Escuela de Física de la Universidad de Costa Rica y Académico de la Academia Nacional de Ciencias.