
Cuando Matador llegó a los cines en 1986, ya sobresalía dentro del universo que, poco a poco, empezaba a construir Pedro Almodóvar. Sin duda el director español podía manejar el humor y el escándalo; sin duda tenía un estilo visual notorio. Pero en esta película daba un giro más oscuro... que marcaría sus éxitos de los años siguientes. Ahora podemos verla en el Cine Magaly como nunca antes.
Matador venía después del humor desbordado de ¿Qué he hecho yo para merecer esto? y antes del reconocimiento internacional de Mujeres al borde de un ataque de nervios. En medio quedó esta historia de erotismo, muerte y obsesión, que con el tiempo se convertiría en una de las películas clave para entender la evolución del cineasta manchego.
Esa obra podrá verse nuevamente en Costa Rica gracias a una restauración en 4K, presentada en agosto de 2025 en el Festival Internacional de Cine de Venecia.
Con ocasión de ese reestreno, el festival citaba el impacto que tuvo Matador en cineastas como Quentin Tarantino: “La valentía que demostraba Pedro Almodóvar marcó un camino (...) Mis sueños sobre el cine siempre incluyeron una reacción cómica frente a lo desagradable, similar a la manera en que las películas de Almodóvar conectaban lo perturbador con lo sensual”, decía en Cinema Speculation.
La película sigue a Diego Montes, un célebre torero obligado a retirarse tras una grave cornada. Incapaz de abandonar la intensidad que encontraba en la plaza, desplaza esa pulsión hacia los asesinatos de mujeres con las que mantiene relaciones sexuales.
Su vida cambia cuando conoce a María Cardenal, una abogada que comparte una fascinación igualmente enfermiza por el vínculo entre el deseo y la muerte.
Matador explora un tema que vuelve siempre en la filmografía de Almodóvar: la relación entre el deseo y la muerte... y los puntos de encuentro entre ambos. La tauromaquia como encuentro erótico es un viejo motivo; en el delirio de color de Almodóvar se torna en una ensoñación intoxicante.
La crítica suele identificar esta película como el momento en que el director comenzó a alejarse del tono irreverente de la Movida madrileña para construir un lenguaje cinematográfico más estilizado y simbólico.
El historiador del cine Paul Julian Smith, en el libro Desire Unlimited (2014) señala que Matador representa un punto de inflexión en esa transición hacia una narrativa más sofisticada, donde el melodrama y el suspenso empiezan a ocupar un lugar central.
También es una de las primeras películas importantes de Antonio Banderas, quien obtuvo una nominación al Premio Goya como mejor actor de reparto. La cinta recibió además tres nominaciones a los Fotogramas de Plata y el Premio Sant Jordi a la mejor actriz española para Assumpta Serna.
La restauración, realizada por la productora El Deseo a partir de los materiales originales y presentada en Venecia, recupera la fotografía de Ángel Luis Fernández y la intensa paleta cromática que empezaba a convertirse en una de las señas de identidad visual de Almodóvar.
Sitios especializados como Sight and Sound y The Film Stage destacan que la nueva copia permite apreciar con una nitidez inédita los contrastes de color y la composición visual de una película que durante años circuló en versiones de calidad irregular.
Así las cosas, Matador en el Cine Magaly parece imperdible: una corrida más del cine de Almodóvar que, aunque ya clásico, siempre parece nuevo.

