Por: Luis Rafael Núñez Bohórquez.   24 febrero
Ventana de navegaciones, pieza hecha por Carmen Naranjo. Foto: Digitalización IIARTE-UCR / Cortesía del Museo Calderón Guardia.
Ventana de navegaciones, pieza hecha por Carmen Naranjo. Foto: Digitalización IIARTE-UCR / Cortesía del Museo Calderón Guardia.

Mirar a través de una ventana es contemplar al mundo y, a la vez, que el mundo pueda contemplarnos.

Carmen Naranjo (1928-2012) es una de las más importantes escritoras del siglo XX. Poco después de su muerte se empezó a gestar el germen de la fundación que lleva su nombre y que acoge un valioso acervo en calidad y cantidad de manuscritos, piezas literarias, objetos personales y su obra plástica, la cual es prácticamente desconocida y sobrepasa las 400 piezas.

Naranjo siempre acompañó sus temas literarios, incluyendo los poéticos, con pequeños e íntimos dibujos a modo de ventanas, en los que externaba sus preocupaciones vivenciales. Así, unas veces era la belleza del paisaje, otras sus inquietudes por la ecología y, al final, fue el disfrute del color y de la abstracción.

De la palabra a la imagen. Carmen Naranjo, una apreciación plástica muestra todo este trabajo creativo, que, luego de una minuciosa curaduría que abarca creaciones desde los años 70, está hoy en exhibición en las salas del Museo Calderón Guardia, en barrio Escalante.

Uno de los espacios de la exposición
Uno de los espacios de la exposición "De la palabra a la imagen: Carmen Naranjo, una apreciación plástica". Foto: Alejandro Gamboa Madrigal.

En coordinación directa con la Fundación Carmen Naranjo, se trabajó más de un año para sacar a la luz, literalmente, la mayor parte de piezas, conservadas cuidadosamente por la artista en carpetas y anaqueles. La admiración no se hizo esperar y luego de un detallado reconocimiento, se concretó el guion museográfico.

Como es de todos conocido, la obra literaria de Naranjo ha sido estudiada ampliamente, no así su trabajo plástico, lo cual motivó presentarla en un montaje expositivo que, más allá de la exhibición de las piezas, facilite el análisis y la apreciación.

“De la palabra a la imagen” nos muestra esa otra faceta de Naranjo en más de las 120 piezas. El apunte rápido “alla prima” es la génesis de sus intereses artísticos en los años 70 y 80, tal es el caso de su obra París. Mayo 1977 (1), que, a partir de un marcador negro y grafito, crea la superposición entre el dibujo y el poema con una gran sensibilidad. En sus elaboraciones surrealistas o antropomorfas recurre a espacios saturados de líneas y diseños para cubrir la totalidad de las figuras.

Vistazo a sus sueños y miedos

Sin embargo, es en sus “ventanas” donde Carmen refleja sus intereses y sus miedos, sus sueños y sus búsquedas. En estas pequeñas obras, la artista se trasluce y se reinventa.

Un bellísimo ejemplo es La ventana de las ventanas que de noche aparecen en el cielo (1989), un espacio minúsculo (12 x 17 cm) repleto de círculos, cuadrados, rectángulos, óvalos y triángulos, todo con el fin de plasmar esa maravillosa metáfora de los espacios que iluminan una noche estrellada o mejor dicho ventanada.

La noche sedujo a Naranjo, pero también la subyugó la hoja, el árbol, el paisaje y la animalística como en La ventana del exuberante papagayo tímido (1980), ave cargada de motivos: una joya a causa de su terror vacui.

Ventana sobre el centro de Quetzaltenango (abril de 1980). Foto: Digitalización IIARTE-UCR / Cortesía del Museo Calderón Guardia.
Ventana sobre el centro de Quetzaltenango (abril de 1980). Foto: Digitalización IIARTE-UCR / Cortesía del Museo Calderón Guardia.

La ciudad fue otro de los temas recurrentes que hace surgir diminutas metrópolis de una tupida urdimbre como la Ventana sobre el centro de Quetzaltenango (1980).

Posteriormente, las ventanas se visten de color mediante el uso de marcadores y llama la atención cómo la artista recicla, visionariamente, invitaciones ya impresas y les da un segundo uso, uno artístico.

Impresiona su capacidad para crear arte, a modo de nota, sobre manuscritos o bitácoras de trabajo en su labor pública habitual, ejercida desde la cotidianidad ya sea desde el despacho como ministra (1974-1976), como funcionaria de la Caja Costarricense del Seguro Social, como directora del Museo de Arte Costarricense o desde el mundo de la diplomacia, ya que fue embajadora de Costa Rica en Israel (1972-1974). Fue una de las pioneras del desempeño de las mujeres en la función pública y abrió el camino para otras.

Parte de estas creaciones se exhiben hoy y parecen plasmar temas en la palestra en aquel momento, mientras otras se inclinan hacia divagaciones o hacia añorar y alcanzar mundos lejanos.

Obra Asombro del vigilante (sin fecha). Foto: Digitalización IIARTE-UCR /Cortesía del Museo Calderón Guardia.
Obra Asombro del vigilante (sin fecha). Foto: Digitalización IIARTE-UCR /Cortesía del Museo Calderón Guardia.
Librarse de los marcos

La artista fue perseverante en su búsqueda y dio paso a una etapa en la que se liberó del pretexto de la ventana para incursionar en temas cada vez más abstractos como el caso de Escalera en pesadilla (1991), en que destaca el cromatismo y diseño de la obra. Igual situación se nota en Vacío (1991), pieza en que el énfasis está en lo simbólico del color y evidencia gran afinidad con las propuestas de Paul Klee y Sonia Delaunay.

En las más de 120 piezas se puede comprender y meditar acerca de la importancia y trascendencia de su obra plástica expuesta integralmente por primera vez.

De la palabra a la imagen. Carmen Naranjo, una apreciación plástica suma una nueva página a la historia del arte costarricense del XX, con sus líneas, sus repeticiones, su constancia y su cosmogonía.

A la obra plástica la acompañan en la exposición manuscritos de piezas literarias, premios (entre ellos el Magón 1986), objetos personales y una recreación de su casa, en su querida finca Olo, ubicada en Tambor de Alajuela, escenario de muchísimos talleres literarios, charlas entre amigos y su lugar favorito para escribir y pintar.

La nueva apreciación de Carmen Naranjo como artista plástica es el mejor homenaje en el nonagésimo aniversario de su nacimiento, que se celebró el 30 de enero.

Ventana de las ventanas que de noche aparecen en el cielo (1989). Cortesía del Museo Calderón Guardia.
Ventana de las ventanas que de noche aparecen en el cielo (1989). Cortesía del Museo Calderón Guardia.
Detalles básicos

¿Qué? De la palabra a la imagen. Carmen Naranjo, una apreciación plástica

Espacio: Museo Calderón Guardia.

¿Dónde?: Barrio Escalante, en San José, entre avenida 11 y calle 25. Es decir, 100 metros al este y 100 al norte de la Iglesia Santa Teresita.

Horario: Lunes a sábado, de 9 a. m. a 5 p. m.

Entrada gratuita

Otras actividades abiertas al público

Taller de línea y trama: miércoles 28 de febrero, de 10 a. m. a 12 m., a cargo de Carolina Jiménez. Para todo público.

Taller de fotografía: jueves 8 de marzo, de 9 a. m. a 12 m., impartido por Rebeca Alpízar. Dirigido para jóvenes y adultos.

Taller de dibujo ecológico y multicultural: miércoles 21 de marzo, de 10 a. m. a 12 m. Será dado por Carolina Jiménez y es para todo público.

Estos talleres requiere de la inscripción previa por medio de los número 2255-1218 y 2222-6392 o por el correo electrónico musecal2016@gmail.com

Además, se efectuará el conversatorio “El movimiento en la imagen gráfica de Carmen Naranjo. Una visión multidimensional” con la participación de los especialistas Dinorah Carballo Jiménez. (artes plásticas), Jorge Chen Shan (literatura), Henry Vargas Benavides (diseño gráfico) e Israel Carrillo Santa Cruz (artes musicales). La actividad será el jueves 15 de marzo, a las 6:30 p. m., en el auditorio del Museo Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, en barrio Escalante.

*El autor es el director del Museo Calderón Guardia y curador de la exposición.