Áncora

La transfiguración alquímica de Eunice Odio

El imaginario alquímico está presente en la obra literaria de Eunice Odio, tanto en la poesía como en la prosa, como un ingrediente primordial

En 1947, Eunice Odio (al centro) participó en una reunión en el estudio del pintor Roberto Ossaye en Guatemala; en el extremo izquierdo se ve a Miguel Ángel Asturias. Esta imagen es propiedad de Mario Esquivel y publicada en su libro 'Eunice Odio en Guatemala y otros países centroamericanos' (Letra Maya, 2019).
En 1947, Eunice Odio (al centro) participó en una reunión en el estudio del pintor Roberto Ossaye en Guatemala; en el extremo izquierdo se ve a Miguel Ángel Asturias. Esta imagen es propiedad de Mario Esquivel y publicada en su libro 'Eunice Odio en Guatemala y otros países centroamericanos' (Letra Maya, 2019).
En 1947, Eunice Odio (al centro) participó en una reunión en el estudio del pintor Roberto Ossaye en Guatemala; en el extremo izquierdo se ve a Miguel Ángel Asturias. Esta imagen es propiedad de Mario Esquivel y publicada en su libro 'Eunice Odio en Guatemala y otros países centroamericanos' (Letra Maya, 2019).

Alquimia estética

En el siglo XIX, con el romanticismo, surgió una interpretación estética de la alquimia, en la que esta era metáfora de la creación poética, y en la que el poeta, a la manera del alquimista, transmuta la lengua vulgar en materia artística. El alquimista se vuelve tema literario en relatos, poemas y novelas; los nacientes géneros gótico y fantástico hacen de él un personaje atractivo, para bien y para mal, y su trabajo químico se torna metáfora de la creación literaria. Goethe, Dumas, Balzac, por citar a los más famosos, lo presentan en sus buhardillas y sótanos de trabajo, mientras que, desde una tradición de “alquimia lírica”, poetas como Nerval, Baudelaire y Rimbaud señalan sus correspondencias con la poesía.

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