
El filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas falleció este sábado, a los 96 años, en la ciudad de Starnberg. Así lo comunicó su editorial, Suhrkamp, con informaciones de su familia. Gracias a su trabajo en temas como democracia y comunicación, era considerado uno de los grandes intelectuales del siglo XX; su influencia sigue presente en espacios académicos y tenía mucho peso en Alemania.
Jürgen Habermas (1929–2026) fue uno de los pensadores más influyentes de la filosofía y las ciencias sociales del siglo XX y comienzos del XXI. Nacido en Düsseldorf, Alemania, se formó en filosofía, historia y psicología en las universidades de Göttingen, Bonn y Zúrich, y obtuvo su doctorado en la University of Bonn en 1954.
A comienzos de su carrera trabajó como asistente de Theodor W. Adorno en el Instituto de Investigación Social de Frankfurt, institución central de la llamada Escuela de Frankfurt. Ese grupo filosófico fue determinante para estudios sobre democracia y poder, autoritarismo y fascismo, así como la cultura en general y el desarrollo de la historia.
Habermas luego fue profesor en la Universidad de Heidelberg y desde 1964 ocupó la cátedra de filosofía y sociología en la Goethe, donde consolidó su influencia académica, seguido de otros puestos influyentes,
Su obra abarcó filosofía política, teoría social, sociología de la comunicación y teoría democrática. Alcanzó reconocimiento internacional con el libro La transformación estructural de la vida pública (1962), donde analizó el surgimiento histórico de la esfera pública burguesa en Europa y su papel en la formación de la opinión pública moderna.

Posteriormente desarrolló su proyecto teórico más ambicioso en La teoría de la acción comunicativa (1981), en el que propuso una concepción de la racionalidad basada en el diálogo y la argumentación. En ese marco elaboró conceptos centrales como la racionalidad comunicativa y defendió una teoría normativa de la democracia deliberativa, según la cual la legitimidad política depende de procesos de discusión pública inclusivos y racionales.
Además de su producción académica, Habermas participó activamente en debates públicos sobre la historia y la política europeas de la posguerra. Intervino en controversias como el Historikerstreit de los años ochenta sobre la interpretación del nazismo y defendió la integración política europea como marco para la democracia supranacional.
A lo largo de su trayectoria recibió numerosos reconocimientos internacionales, entre ellos el Friedrich Ebert, el Príncipe de Asturias Award de Ciencias Sociales y el Premio de Kioto. Su pensamiento influyó en la filosofía política contemporánea, la teoría democrática, los estudios de comunicación y la sociología crítica.
Le sobreviven su esposa, Ute Habermas-Wesselhoeft, con quien se casó en 1955, y dos hijos, Tilmann y Judith Habermas. Otra hija, Rebekka Habermas, historiadora y profesora de historia moderna en la Universidad de Göttingen, falleció en 2023.
