
La primera novela lleva por nombre Mysterium Salutis y apareció en 2021 como una propuesta novedosa dentro del panorama literario costarricense. Sin esperar demasiado, su autor regresó en 2024 con El caligrafista.
Aunque José Chacón era conocido principalmente por sus obras de carácter teológico, decidió explorar el género de la novela y publicó dos títulos que han despertado interés y comentarios positivos entre lectores y especialistas.
El psicólogo y cientista social Milton Rosales llegó a afirmar sobre Mysterium que “si no es el mejor, es uno de los mejores libros del año”, una opinión que también han expresado algunos lectores respecto de ambos trabajos.
Las novelas siguen la huella de homicidios vinculados a creencias religiosas. Si bien Chacón no es el primero en Costa Rica en acercarse a estas temáticas —autores como José León Sánchez, Otto Vargas, José Alberto Gatgens, Huenelge Gutiérrez, Oscar Núñez Olivas, Ronald Moya, Rodolfo Martín o José Rodolfo Ibarra ya habían incursionado en el thriller—, sí aporta una mirada particular al subgénero.
Su obra se acerca a lo que podría llamarse sacro-thriller, una línea que recuerda en ciertos aspectos a autores como Dan Brown, aunque Chacón mantiene un estilo propio, con una prosa intensa y un ritmo que busca mantener la atención del lector mediante giros narrativos y un cuidadoso manejo del suspenso.
El autor aprovecha su formación y su interés por la historia y la teología para dar verosimilitud a los hechos narrados, de modo que los lectores se muevan constantemente entre lo posible y lo ficticio. También apuesta por escenarios internacionales, trasladando sus historias a Europa y Oriente Medio. Esto añade complejidad, pero también riqueza, gracias al trabajo de documentación que sostiene la ambientación.
Desde la presentación misma de los libros —cuyas portadas han recibido elogios— hasta los elementos adicionales incluidos en Mysterium Salutis (grabados, glosario, fotografías, referencias históricas, incluso un cuaderno de investigación para que el lector haga sus propias conjeturas), las novelas muestran un esfuerzo por ofrecer una experiencia de lectura distinta. El caligrafista, por su parte, incorpora detalles visuales y se acompaña de una guía de tintas mágicas al final del libro.
Uno de los puntos fuertes de ambas obras es el desarrollo de personajes: figuras de distintas culturas y épocas que, pese a sus diferencias, resultan humanas, creíbles y emocionalmente cercanas. A través de ellas la trama se sostiene, evitando el exceso de artificio o el relleno innecesario.
No sorprende que estas dos obras publicadas por la editorial Abyad hayan encontrado buena recepción en Costa Rica y comiencen a abrirse espacio en el competitivo mercado español. Los comentarios positivos surgen principalmente de lectores que han encontrado en estas historias un equilibrio entre misterio, investigación y una cuidada construcción literaria.
Queda abierta la pregunta sobre lo que vendrá: cómo enfrentará José Chacón el desafío de su próxima novela y de qué manera seguirá creciendo dentro del género. Lo cierto es que sus dos primeros pasos en el mundo del thriller han dejado una impresión prometedora en la escena literaria nacional.
