
La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta cada vez más presente en las operaciones de los bancos latinoamericanos, pero su expansión también está generando preocupaciones sobre nuevos riesgos para la estabilidad financiera y la protección de los consumidores.
Así lo señala el informe El Futuro del Riesgo Financiero, elaborado por la consultora global WTW, el cual indica que más del 70% de las instituciones bancarias de la región ya utiliza algún tipo de solución basada en inteligencia artificial. Además, un 52% mantiene proyectos piloto enfocados en áreas como análisis crediticio, prevención de fraudes y cumplimiento normativo.
Según el estudio, la IA ha dejado de ser una tecnología experimental para convertirse en un componente central de las operaciones bancarias, influyendo en procesos que van desde la detección de actividades sospechosas hasta la aprobación de créditos y la atención de clientes.
No obstante, el informe advierte que esta transformación tecnológica también introduce amenazas emergentes. Entre ellas destacan los ciberataques automatizados y los fraudes impulsados mediante deepfakes, herramientas capaces de generar imágenes, videos o audios falsificados con un alto grado de realismo.
Dependencia tecnológica preocupa a expertos
Uno de los principales hallazgos del estudio es el riesgo asociado a la concentración de proveedores tecnológicos. WTW señala que gran parte de las soluciones de IA utilizadas por el sector financiero provienen de un grupo reducido de empresas globales.
Esta situación podría generar un efecto en cadena en caso de que ocurra una falla generalizada, una vulnerabilidad compartida o errores en modelos ampliamente adoptados por múltiples entidades financieras.
“Un fallo simultáneo podría trascender el control individual de cualquier banco y afectar a varias instituciones al mismo tiempo”, advierte el documento.
La investigación también destaca los desafíos regulatorios que acompañan la adopción de estas tecnologías. Diversos países de la región avanzan en la creación de normas que exigirán a las entidades financieras explicar cómo funcionan sus algoritmos y demostrar que sus decisiones automatizadas no incurren en sesgos discriminatorios.
Para los grupos bancarios con operaciones en varios mercados latinoamericanos, el cumplimiento de estos requisitos podría complicarse debido a que cada país desarrolla regulaciones distintas y en diferentes etapas de implementación.
Gobernanza y confianza
Verónica Ureña, gerente de Seguros Corporativos de WTW, afirmó que la inteligencia artificial representa una oportunidad para mejorar la eficiencia y la capacidad analítica de las entidades financieras, pero subrayó la necesidad de fortalecer los mecanismos de supervisión.
“La Inteligencia Artificial es una oportunidad extraordinaria para la eficiencia y la capacidad analítica de la banca. Sin embargo, el gran reto de esta era es establecer marcos de gobernanza profundos. No podemos permitir que la velocidad tecnológica comprometa la transparencia, la confianza ni la estabilidad de todo el sistema financiero”, indicó.
El informe concluye que la discusión sobre la inteligencia artificial en la banca va más allá del cumplimiento normativo y plantea la necesidad de evaluar cómo las decisiones automatizadas modifican los riesgos operativos y reputacionales de las entidades.
Según WTW, en un sector donde la confianza es un activo fundamental, la ventaja competitiva no dependerá únicamente del desarrollo tecnológico, sino también de la capacidad de las organizaciones para gestionar estas herramientas con criterios de transparencia, prudencia y responsabilidad.
