Un grupo de investigadores identificó restos de compuestos tóxicos vegetales en puntas de flecha africanas de unos 60.000 años de antigüedad, la evidencia química más antigua conocida del uso de veneno por parte de cazadores y recolectores del Paleolítico. El hallazgo fue publicado el 7 de enero en la revista Science Advances.
El análisis se realizó sobre microlitos —pequeñas lascas de piedra de cerca de un centímetro— encontrados en el refugio rocoso de Umhlatuzana, en Sudáfrica.
En cinco de los diez ejemplares estudiados se detectaron rastros de buphandrina, un compuesto tóxico presente en la planta Boophone disticha, conocida como “bulbo venenoso”. Esta sustancia puede provocar desde náuseas y parálisis respiratoria hasta coma en seres humanos.
Los investigadores señalan que fabricar y usar flechas envenenadas requería planificación, conocimiento técnico y manejo cuidadoso de sustancias peligrosas, lo que refuerza la idea de que los humanos de esa época contaban con capacidades cognitivas avanzadas.
Aunque se sospechaba desde hace décadas que el veneno se usaba en la caza hace entre 70.000 y 60.000 años, la evidencia directa había sido escasa debido a la degradación de los compuestos orgánicos con el paso del tiempo.