Áncora

¿Cuántas ciudades antiguas siguen escondidas bajo los bosques?

EL LiDAR para la arqueología ofrece nuevas posibilidades; nuevas herramientas de inteligencia artificial la complementan para conocer mejor nuestro pasado, de la Amazonia a Costa Rica

Una vista LiDAR del fuerte romano de Epiacum, en Northumberland, Reino Unido.
Una vista LiDAR del fuerte romano de Epiacum, en Northumberland, Reino Unido. John Wells
La arqueóloga Yahaira Núñez, dice que al menos cinco hectáreas del Parque Nacional, en Turrubares, encierran enigmas de nuestros antepasados. Foto: Cortesía.
La arqueóloga Yahaira Núñez, dice que al menos cinco hectáreas del Parque Nacional, en Turrubares, encierran enigmas de nuestros antepasados. Foto: Cortesía. (Archivo) La arqueóloga Yahaira Núñez, dice que al menos cinco hectáreas del Parque Nacional Carara, en Turrubares, encierran enigmas de nuestros antepasados. (Cortesía)

Hacer arqueología es caro, lento y, en ciertas regiones del mundo, peligroso. Durante siglos, desde que empezó este tipo de investigación, encontrar una ciudad antigua significaba excavar; hallar los vestigios del pasado dependía del conocimiento, pero también de la suerte. Hoy, a veces basta con sobrevolar la selva.

Desde un avión, miles de pulsos láser atraviesan los huecos de la vegetación y registran la forma del terreno. Donde el ojo humano solo ve las copas de los árboles, una computadora puede revelar caminos, fosos, plataformas y figuras geométricas construidas hace siglos.

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