Áncora

‘¿Cuál bien existe en una sociedad castrada de bajos instintos?’: Sobre un libro de Darío Jaramillo

El autor costarricense Roberto Cambronero reseña la novela ‘Panacea’ del poeta colombiano

El poeta colombiano Darío Jaramillo publica la novela 'Panacea'.
El poeta colombiano Darío Jaramillo publica la novela 'Panacea'. Editorial Pre-Textos

Se dice (lo menciona esta novela) que cuando San Expedito dejó la espada romana para convertirse al cristianismo, se le apareció un cuervo, quizás el diablo, cantando la palabra cras, es decir, latín para “mañana”. El santo en potencia pudo no serlo de haberse quedado en esa desidia, pero majó al pájaro y se catequizó ese mismo día. Esta novela breve (Pre-Textos, 2025) parece tener este episodio de un milagro intervenido por un mal necio como referente.

En la novela de Jaramillo el milagro es la panacea (sueño de los alquimistas que curaría todos los males de la humanidad). Aparece espontánea como una hierba que puede brotar hasta en las aceras, adormeciendo a las personas como lo lotófagos homéricos y proporcionando todos los nutrientes que requiere el cuerpo. Es tan beneficiosa que hasta las fábricas armamentistas quedan abandonadas, quien la consume no se vuelve a enfermar y también se tornan “insobornables y partidarios que todo el mundo la probara”. Cura el cuerpo y la moral.

Esta trama utópica, alquímica, de Tomás Moro, se depura en la voz de un abogado. Lo que podría ser épico o luminoso se decanta por humano y con colmillo. Ahí parece estar el cuervo de san Expedito. Desde un brumoso momento en que la mayoría de la población está dichosamente embrutecida por la panacea, este abogado recuerda a intervalos (capítulo sí, capítulo no) el juicio por patentar el milagro.

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