El ministro de Cultura y Juventud, Jorge Rodríguez, afirmó este martes 6 de octubre que el Tope Nacional, programado para el 26 de diciembre en San José, no será “un tope de festejo ni guarera”. Según el jerarca, el desfile busca celebrar la tradición y contará con medidas para proteger a los caballos.
La actividad será organizada por el Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) y recorrerá la capital desde Plaza Víquez hasta La Sabana. Su regreso ocurre después de que la administración del alcalde Diego Miranda dejara de organizarla en 2024, por cuestionamientos sobre su costo para las finanzas municipales.
“Vamos a ser sumamente cuidadosos con los animales, este no es un tope de festejo ni guarera, no va a ser así. Vamos a tener a la ambulancia de caballos lista y dispuesta. Vamos a tener 60 veterinarios al servicio de la protección animal, a Senasa, a la Fuerza Pública y a Bomberos”, destacó Rodríguez en conferencia de prensa.
El ministro añadió que el Ministerio de Salud estará presente y aseguró que no se permitirá la venta de alcohol.
“No vamos a alcahuetear ningún accidente contra los animales, vamos a ser muy estrictos”, enfatizó.
De acuerdo con Rodríguez, la actividad se adaptó a las necesidades actuales y su planificación contó con la participación de asociaciones.
Presupuesto y permisos sin respuesta
Durante la conferencia, La Nación consultó cuánto dinero destinará el MCJ a la organización del desfile. Sin embargo, el jerarca no precisó el monto.
“El presupuesto de inversión lo podemos compartir con ustedes por escrito porque son varios rubros, no me acuerdo en este momento de memoria”, respondió.
Este medio había enviado la misma consulta al departamento de prensa del ministerio el martes 29 de setiembre, pero al cierre de esta nota no había recibido respuesta.
También se consultó si la actividad cuenta con los permisos correspondientes de la Municipalidad de San José y del Ministerio de Salud. Esa pregunta tampoco había sido respondida.
Suspensión por el costo municipal
La Municipalidad de San José dejó de organizar el Tope Nacional en 2024. El 19 de julio de ese año, Miranda anunció que el gobierno local tampoco realizaría el Carnaval, por considerar que ambas actividades eran deficitarias para las finanzas municipales.
Según declaró entonces, cada celebración implicaba un gasto aproximado de ¢60 millones. El alcalde planteó redirigir esos recursos a proyectos de infraestructura y obras comunales, así como promover actividades familiares y culturales durante diciembre.
La decisión no significó la desaparición del desfile, sino su salida de la capital. La edición de 2024 se realizó en Montes de Oca, mientras que la de 2025, celebrada el 26 de diciembre, tuvo lugar en San Ramón.
Diferencias sobre la tradición
Durante el tope de San Ramón, en diciembre de 2025, el exalcalde Johnny Araya lamentó que el desfile ya no se realizara en San José y calificó como “muy equivocada” la decisión de las autoridades municipales.
Dos días después, antes del concierto gratuito de Gilberto Santa Rosa en La Sabana, Miranda defendió la decisión de dejar de organizarlo y cuestionó el carácter de la actividad, al considerarla una exhibición de riqueza.
“El tope es una actividad bastante anticuada, donde mucha de la gente que tiene más acceso a recursos, a riqueza, exhibe sus riquezas. Es casi que una actividad de tiempos pasados, donde la nobleza exhibía sus riquezas frente a la gente que no tenían acceso a ellas”, expresó el alcalde.
Tensión entre Gobierno y alcaldía
El regreso del desfile se anunció después de un enfrentamiento entre el Gobierno y la Municipalidad de San José por la programación cultural y las actividades de fin de año.
El 24 de agosto de 2026, Rodríguez llamó a Miranda “mentiroso permanente”, luego de que el alcalde denunciara supuestos “sabotajes y bloqueos” del Ejecutivo.
Entre los señalamientos de Miranda estaba la presunta coincidencia de actividades programadas por Cultura con las municipales y la prioridad que, según denunció, se habría otorgado al ministerio para utilizar La Sabana. Rodríguez rechazó las acusaciones y atribuyó al alcalde dificultades para coordinar las agendas culturales.
Aunque ese enfrentamiento no se limitó al Tope Nacional, constituye un antecedente de las diferencias entre ambas instituciones sobre las celebraciones de fin de año y el uso de espacios públicos.

