Carlos Alberto Barboza era amiguero, buen papá, procuraba mantenerse lejos de los problemas y era “muy lindo” con su mamá.
Justo así lo recuerda su madre, Ana Lucía Chacón, la segunda en declarar este miércoles en el debate que juzga la muerte homicida de este herediano y de su primo Jorge Humberto Barboza, en febrero del 2025, en el bar Dude’s, en Heredia.
Visiblemente afectada, recuerda vívidamente cómo vestía Carlos el mismo día que lo asesinaron y cuenta que su partida ha sido “terrible” para ella y su familia.
Ese 6 de febrero, Carlos Alberto pasó a ver a su mamá por última vez porque tenía que recoger la silla de seguridad del carro de su hija, entonces de cuatro años. Recuerda que Carlos le pidió almuerzo, pero aún no estaba listo, y por eso solo le dio una bebida.
Este vecino de San Isidro de Heredia trabajaba como agente de ventas y usualmente salía en un camión a hacer rutas por distintos lugares del país. Ese día no fue diferente. Antes de ir a trabajar, Carlos pasó a dejar a la niña al kínder. “Lo vi salir y de ahí ya no supe más de él”, dijo Ana Lucía este miércoles en juicio, con los presuntos homicidas presentes en la sala 7 del Tribunal Penal de Heredia.
El cuerpo de Carlos Alberto apareció el 12 de febrero de ese mismo año apuñalado, golpeado y enterrado en una fosa en el bar Dude’s, en el centro de Heredia, junto al de su primo, Jorge Humberto Barboza.
“Carlos era lo más lindo. A veces me pregunto por qué vino a ese lugar de Heredia (centro) si él no frecuentaba bares en Heredia. Se tomaba una cerveza en los bares de San Isidro”, dijo su madre.
“Él era todo en la casa para mí (...) Ver a la chiquita solita, sin el papá, solo con la mamá… La mamá tiene que trabajar para darle las cosas a ella. Yo no trabajo, no puedo ayudarle tampoco, y entonces para mí ha sido muy duro porque (Carlos) Alberto era una persona muy responsable conmigo y con la chiquita”, añadió.
Ana Lucía rememoró que su hijo siempre cuidaba de ella. Si se enfermaba, él era quien la llevaba al doctor; si necesitaba ropa, se la compraba. También se encargaba de conseguir la ropa de cama para su casa. “Todo lo llevaba”, afirmó.
Según su relato, Carlos Alberto tenía una relación muy estrecha con su padre, quien también ha sentido el peso de su partida. “Se iban juntos a hacer la ruta, trabajaban los dos juntos, iban a Pérez… iban a todo lado”, agregó.
Recordó la desaparición
El 6 de febrero, a las 10 p. m., Ana Lucía llamó dos veces a Carlos Alberto, pero él ya no contestó más su celular. “Asumí que tal vez estaba ocupado”, dijo.
Carlos, amante de los animales y los vehículos 4x4, tampoco se presentó al trabajo el viernes y sus allegados comenzaron a preguntarse por su paradero.
La familia acudió a la empresa donde trabajaba Carlos y encontró el camión estacionado; sin embargo, su carro personal no aparecía. Posteriormente, lograron obtener videos en los que su hijo aparecía junto a su primo, Jorge, en un bar de San Isidro de Heredia la noche del 6 de febrero.
Doña Ana Lucía recordó que extendieron la búsqueda a hospitales, delegaciones policiales e incluso fueron a Palmares, porque alguien aseguró haber visto a su hijo allí.
El sábado, cuando ya Carlos y su primo tenían más de un día desaparecidos, Ana Lucía afirma que su hija acompañó a la madre de Jorge al bar Dude´s, luego de que se enteraron de que las víctimas estuvieron allí por última vez. Entonces, este comercio operaba a 25 metros de la Universidad Nacional, en el centro de Heredia.
Fue en ese negocio donde los familiares conocieron a Jean Franco Segura Gómez, el dueño del bar que, de acuerdo con el Ministerio Público, sería el principal sospechoso de planear el homicidio de los primos. El ahora imputado confirmó en ese momento a los allegados de los primos que los había visto en su local la noche del jueves e incluso se ofreció a compartir los videos de seguridad del establecimiento.
La hija de Carlos Alberto y el sospechoso intercambiaron números de teléfono.

El domingo, sin embargo, Ana Lucía cuenta que Jean Franco le escribió a su hija que no podía compartir el material audiovisual porque lo guardó en un disco duro al que no tenía acceso. Agregó que podría entregárselo en persona, pero entonces la familia sintió temor.
“Yo le dije a mi hija que no, que no tuviera más contacto con él. Que no le dijera nada más”, dijo la madre de Carlos.
El 12 de febrero, cuando aparecieron los cuerpos, Ana Lucía cuenta que estaba llegando a su casa cuando una compañera de su hija la llamó para comunicarle que hallaron a su hijo enterrado en una fosa dentro del bar.
De Carlos Alberto, lamenta esta madre, solo recibió de vuelta la billetera y algunas facturas que tenía entre sus pertenencias.