Revista Dominical

40 años de La Avispa: la incesante lucha de una discoteca contra la discriminación

En mayo de 1979 nació en El Alto de Guadalupe un bar llamado La Avispa. Ese espacio, que luego se trasladó para el centro de San José, es más que una discoteca: es un refugio para toda la comunidad LGTBIQ+. Convertida en un símbolo de resistencia, Ana Vega, su fundadora, se ha enfrentado por cuatro décadas a las autoridades y a una sociedad conservadora que la señala por ser mujer, lesbiana y dueña de un bar lésbico-gay.

24/05/2019. Celebración de aniversario del Bar La Avispa, San José. En la fotografía: Ana Vega. Fotografía: Lilliam Arce.
24/05/2019. Celebración de aniversario del Bar La Avispa, San José. En la fotografía: Ana Vega. Fotografía: Lilliam Arce. Lilliam Arce
En los primeros años de La Avispa en la década de los 80, Ana Vega recibía a sus clientes en esta puerta. Foto: Jorge Navarro (Jorge Navarro Trejos)

Era un miércoles por la mañana de un día de mayo, y todo indicaba que La Avispa estaba dormida. Unas cortinas de metal cubrían por completo la entrada principal, no había nadie en sus alrededores y desde sus entrañas no se escuchaba nada.

Es raro verla así, porque cuando La Avispa se despierta en las noches del fin de semana, el panorama es completamente diferente: el murmullo de la personas que hacen fila para entrar se entremezcla con la música latina; un aura de colores que sale del techo envuelve al edificio y, si alguna vez se anima a entrar, podrán ver en su interior a una gran colmena de seres humanos bailando, tomando y celebrando la vida.

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