
La Organización de Estados Americanos (OEA) realizará este viernes 2 de octubre, en Washington, una reunión extraordinaria de cancilleres para definir una respuesta del organismo hemisférico ante el deterioro de la situación política en Nicaragua, en medio de negociaciones entre los países miembros sobre el alcance de las medidas que podrían adoptarse.
Costa Rica estará representada en la cita por Adriana Bolaños Argueta, viceministra de Asuntos Multilaterales de la Cancillería.
Bolaños es embajadora de carrera y abogada de profesión. Así consta en los documentos publicados por la OEA en el sitio web de la reunión.
Bolaños se incorporó a la carrera diplomática en el 2001. Ha representado al país en Ecuador, Puerto Rico, Bélgica y Francia. Antes de asumir su cargo actual, fue embajadora en España.
Dentro de la Cancillería también ha ocupado la jefatura de los Departamentos Diplomático y de Inmunidades y Privilegios. Además, dirigió los Departamentos de Cooperación Internacional y Política Exterior y fue viceministra para Asuntos Bilaterales y Cooperación Internacional.
Acciones apropiadas bajo discusión

La cita fue convocada a solicitud de Estados Unidos y aprobada por consenso por el Consejo Permanente de la OEA. El encuentro busca que los países miembros examinen la situación nicaragüense y determinen las “acciones apropiadas” que podría adoptar el organismo.
Las negociaciones previas a la reunión se concentran en el contenido de una resolución que servirá como base para la discusión de los cancilleres. Uno de los principales puntos de desacuerdo es si la situación en Nicaragua debe ser descrita como una “amenaza para la estabilidad y la seguridad del hemisferio”.
Estados Unidos, Argentina y otros países impulsan esa formulación, mientras otras delegaciones han planteado reservas. Una de las preocupaciones expresadas durante las negociaciones es que utilizar ese lenguaje pueda asociarse con una eventual justificación para el uso de la fuerza militar.
Otro punto en discusión es el mecanismo para intentar abrir un proceso de diálogo con Managua. Washington propone que un grupo reducido de cancilleres negocie con el gobierno nicaragüense y presente un informe a la OEA en un plazo de 45 días. También se ha planteado como alternativa la designación de un grupo de personalidades independientes.
La OEA, sin embargo, no tiene facultades para imponer sanciones directamente. Las medidas de ese tipo deben ser adoptadas de manera individual por los Estados.
La reunión ocurre después de nuevos cambios impulsados por el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo para restringir la participación de la oposición política. Nicaragua aprobó recientemente una reforma que impide la participación electoral de partidos adversos al gobierno.
La situación política del país se deterioró especialmente después de las protestas de 2018, cuya represión dejó alrededor de 300 muertos, según Naciones Unidas, y provocó el exilio de miles de nicaragüenses.
Nicaragua abandonó la OEA en noviembre de 2023, en medio de las presiones diplomáticas ejercidas por los Estados miembros debido a la situación política y de derechos humanos en ese país.

