Editorial

Editorial: La Sala IV en el Poder Judicial

Con la prudencia propia de quien ocupará su alto cargo, la nueva magistrada Ingrid Hess recomendó tratar la eventual separación de la Sala Constitucional con guantes de seda

Ingrid Hess, de 51 años, llena la vacante que dejó Nancy Hernández.
Ingrid Hess Herrera, nueva magistrada de la Sala Constitucional.

Luego de su juramentación, el miércoles, la magistrada Ingrid Hess Herrera dio declaraciones sobre la idea, planteada hace mucho tiempo y debatida con frecuencia, de sustraer a la Sala IV del alero del Poder Judicial. Hacerlo tiene sentido, y muchos países con robustas jurisdicciones constitucionales siguen el modelo de la separación. No obstante, el cambio también plantea peligros.

Con la prudencia propia de quien ocupará su alto cargo, la nueva magistrada recomendó tratar la eventual separación con guantes de seda, porque implica una reforma constitucional y definir lo que se quiere de la Sala. “Podría ser un riesgo”, afirmó quien bien conoce la institución porque, antes de su designación en la magistratura, invirtió años en funciones de letrada.

El llamado a la prudencia encuentra asidero en frecuentes intentos de recortar las alas a la jurisdicción constitucional. Políticos disconformes con el control ejercido por los magistrados los acusan de integrar un senado constituido sin elección popular, o les endilgan intenciones de coadministrar e invadir funciones de entidades especializadas en diversos aspectos de la función pública.

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