Editorial

Editorial: Un obispo sin miedo

El obispo de Matagalpa tiene larga experiencia con el asedio policial, pero su detención domiciliaria bajo gravísimos cargos es la cúspide de los intentos de amedrentarlo

In this screen grab obtained from a handout live transmission of the Facebook page of Matagalpa's Diocese, Monsignor Rolando Alvarez speaks during a mass in Matagalpa, Nicaragua, on August 5 2022. - Riot police on Thursday prevented Nicaraguan Bishop, Rolando Alvarez, from leaving the church building to preside at a mass as part of a "prayer crusade" being carried out by the church, following the closure of several Catholic media outlets and allegations of harassment. (Photo by Alan PUTRA / @diocesisdematagalpa / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / @DIOCESISDEMATAGALPA" - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS
In this screen grab obtained from a handout live transmission of the Facebook page of Matagalpa's Diocese, Monsignor Rolando Alvarez speaks during a mass in Matagalpa, Nicaragua, on August 5 2022. - Riot police on Thursday prevented Nicaraguan Bishop, Rolando Alvarez, from leaving the church building to preside at a mass as part of a "prayer crusade" being carried out by the church, following the closure of several Catholic media outlets and allegations of harassment. (Photo by Alan PUTRA / @diocesisdematagalpa / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / @DIOCESISDEMATAGALPA" - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS ALAN PUTRA

“El miedo paraliza”, dijo el obispo de Matagalpa Rolando Álvarez, retenido desde hace días en la curia por las fuerzas de seguridad de la dictadura nicaragüense, acusado de “organizar grupos violentos” e incitar “a ejecutar actos de odio” para desestabilizar el país. Inmediatamente después, dejó claro que no está entre los asustados.

Durante la homilía transmitida por internet desde el interior de la curia, el régimen mantuvo las instalaciones rodeadas. El obispo tiene larga experiencia con el asedio policial, pero su detención domiciliaria bajo gravísimos cargos es la cúspide de los intentos de amedrentarlo. Si en esas circunstancias se resiste a la parálisis, la inacción de los atemorizados, en cualquier lugar donde la democracia esté amenazada, no tiene justificación.

A eso le teme el régimen, fiel al libreto de los gobernantes autoritarios. La valentía del obispo es un mal ejemplo. Por eso, sus acertadas críticas se transforman en incitación al odio y a la violencia por arte de la retorcida retórica gobiernista. Los cuerpos policiales capaces de asesinar a cientos de jóvenes durante las protestas de abril del 2018 ahora acusan al sacerdote y otros detenidos de provocar “un ambiente de zozobra y desorden, alterando la paz y la armonía en la comunidad con el propósito de desestabilizar al Estado de Nicaragua y atacar a las autoridades constitucionales”.

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