Editorial

Editorial: Nayib Bukele sin máscara

La reciente escalada represiva en El Salvador ha despojado por completo a su presidente de la imagen ‘cool’ que quiso proyectar. Su verdadera naturaleza es la de un autócrata arbitrario que trata de imponerse a como haya lugar

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, se reúne con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump (no aparece en la imagen), durante una reunión bilateral en la Oficina Oval de la Casa Blanca en Washington, D.C., el 14 de abril de 2025.
Conforme crece el descontento entre amplios sectores de El Salvador por el deterioro en las condiciones de vida, el presidente Bukele ha respondido mediante el recrudecimiento de las persecuciones y la represión. Foto: AFP BRENDAN SMIALOWSKI

Una serie de acciones emprendidas durante las últimas semanas han terminado de despojar a Nayib Bukele de la máscara cool con la que pretendía ocultar en parte la dictadura que impone paso a paso en El Salvador. Al desaparecer, ha revelado su verdadero rostro: el de un autócrata arbitrario y depredador que, además de controlar férreamente todos los poderes del Estado, es incapaz de tolerar el más mínimo cuestionamiento o la más modesta muestra de frustración popular.

Conforme se deteriora la popularidad de que ha gozado por la eficaz brutalidad de su política de seguridad y, al contrario, crece el descontento entre amplios sectores por el deterioro en las condiciones de vida, ha respondido mediante el recrudecimiento de las persecuciones y la represión. Sus blancos han sido múltiples, y no dudamos de que la emprenderá contra cualesquiera otros que cuestionen su poder en el futuro.

El 7 de este mes, varios empresarios de autobuses fueron detenidos por no obedecer la orden de brindar el transporte gratuito prometido por Bukele como una medida populista para “compensar” a la población por el cierre de una carretera, debido a derrumbes. Uno de ellos, José Roberto Jaco Carranza, de 64 años, falleció cinco días después, en turbias circunstancias, mientras permanecía en custodia. Los restantes quedaron en libertad, con medidas cautelares, el pasado jueves.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌