Editorial

Editorial: La inaceptable intolerancia

Cerrar escuelas para imponer convicciones personales y mal informadas resulta intolerable. Debemos hacer todo lo posible por frenar la crispación inducida desde posiciones de autoridad.

9/2/18 Grupos de padres de familia cerraron varios centros educativos en San Carlos, impidiendo que dieran inicio al curso lectivo.

El cierre lo realizaron en protesta contra el MEP por la implementación de las llamadas guías sexuales.

En la Dirección Regional del MEP informaron que hasta las 11:00am tenían reportes de 8 escuelas cerradas en Aguas Zarcas, 2 en Florencia y 5 en Pital. 

María Isabel Elizondo, Directora Administrativa Financiera de la Regional del MEP en San Carlos, Indicó que tienen reportado también que muchos padres no enviaron a sus hijos a clases, pero aún no tienen el dato de cuantos se ausentaron. 

En Pital cerró a medias la escuela Gonzalo Monge y de forma total la de Puerto Escondido.

También cerraron totalmente en Aguas Zarcas centro, Viento Fresco, Cerro Cortéz y Montecristo, entre otras.

Los padres de familia aseguraron que van a cerrar mañana viernes y el próximo lunes, foto en Escuela de Viento Fresco. Foto:Edgar Chinchilla
9/2/18 Grupos de padres de familia cerraron varios centros educativos en San Carlos, impidiendo que dieran inicio al curso lectivo. El cierre lo realizaron en protesta contra el MEP por la implementación de las llamadas guías sexuales. En la Dirección Regional del MEP informaron que hasta las 11:00am tenían reportes de 8 escuelas cerradas en Aguas Zarcas, 2 en Florencia y 5 en Pital. María Isabel Elizondo, Directora Administrativa Financiera de la Regional del MEP en San Carlos, Indicó que tienen reportado también que muchos padres no enviaron a sus hijos a clases, pero aún no tienen el dato de cuantos se ausentaron. En Pital cerró a medias la escuela Gonzalo Monge y de forma total la de Puerto Escondido. También cerraron totalmente en Aguas Zarcas centro, Viento Fresco, Cerro Cortéz y Montecristo, entre otras. Los padres de familia aseguraron que van a cerrar mañana viernes y el próximo lunes, foto en Escuela de Viento Fresco. Foto:Edgar Chinchilla Edgar Chinchilla

El pasado jueves, al iniciarse el curso lectivo, el país fue testigo de una inusual, injustificada y peligrosa muestra de intolerancia e irrespeto. Grupos de padres de familia en los cantones de San Carlos, Pérez Zeledón y Limón cerraron el acceso a 20 escuelas e impidieron que 2.704 niños recibieran clases o tuvieran acceso a los comedores escolares. Su móvil: oponerse al Programa para la Afectividad y la Sexualidad del Ministerio de Educación, bajo supuestos de una variopinta índole, pero que, en esencia, se asientan en prejuicios y desinformación.

En un país democrático, donde prevalece el Estado de derecho, resulta inaceptable que sectores minoritarios pretendan imponer sus criterios a otros y, para hacerlo, acudan a medidas obstructoras que vulneran la educación y la alimentación de sus propios hijos y los de quienes piensan distinto a ellos. Una cosa es expresar posiciones y manifestarse para denunciar o rechazar políticas de Gobierno, algo garantizado por nuestro régimen de libertades; otra, muy distinta, tratar de imponer criterios a terceros y, para hacerlo, afectar sus derechos mediante vías de hecho. Cuando tal cosa ocurre, y se justifica a partir de valores con un alto contenido religioso, entramos en el ámbito de la intolerancia pública, que con facilidad puede conducir a la polarización, la división e, incluso, la violencia. Los costarricenses no lo merecemos y debemos evitarlo.

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