Editorial

Editorial: La debilidad de la Coprocom

La Comisión para Promover la Competencia tiene, desde el 2019, nuevas facultades para desempeñar su labor, pero no los recursos necesarios

La Comisión para Promover la Competencia (Coprocom) es también su defensora y así constituye una salvaguarda de los intereses del consumidor, además de un elemento necesario para proteger la eficiencia de la economía. De esta manera lo entendió la Asamblea Legislativa en el 2019, cuando promulgó la Ley de Fortalecimiento de las Autoridades de Competencia de Costa Rica, cuyo texto aumenta las facultades de la entidad y agrava las consecuencias de infringir la normativa a su cargo.

No obstante, las nuevas facultades, incluida la de ejecutar allanamientos e investigar prácticas anticompetitivas con potestades ampliadas, son letra muerta mientras la Coprocom carezca de los recursos para aplicarlas. La ley previó el financiamiento, pero a la Comisión no le llega. El presupuesto fijado por la norma es de como mínimo 5.309,05 salarios base, equivalentes a ¢2.453,8 millones en este momento, pero la Comisión apenas recibe un 29 %, según su presidenta, Isaura Guillén.

La asignación de entre ¢600 millones y ¢730 millones se destina en un 95 % a gastos fijos y la entidad cuenta con solo 17 funcionarios para cumplir con sus tareas en todas las áreas, aparte de los tres comisionados nombrados de planta, y no como en el pasado, cuando sesionaban una vez a la semana y cobraban solo dietas. La Comisión debe vigilar la competencia en todos los rubros, salvo las telecomunicaciones, cuya regulación corresponde a una entidad específica.

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