Editorial

Editorial: Independencia de la Aresep

La intervención de la política podría dar rienda suelta a la demagogia como elemento determinante de las tarifas hasta poner en riesgo la continuidad y calidad del servicio

06/09/2022 Edificios de San José y de gobierno Aresep en Multi Park Escazú . Foto Alonso Tenorio
06/09/2022 Edificios de San José y de gobierno Aresep en Multi Park Escazú . Foto Alonso Tenorio Alonso Tenorio

La independencia de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) no es una decisión antojadiza del legislador. Su función es asegurar el equilibrio entre las condiciones económicas necesarias para mantener la prestación de los servicios y el precio justo exigido al consumidor. Para cuidar los dos extremos de la balanza, la decisión debe ser tomada sin contaminación de la política.

Por un lado, la fijación de precios puede enriquecer injustamente a quienes desarrollan actividades monopolizadoras, como las líneas de transporte concedidas en exclusividad por el Estado. En esos casos, existe una inmejorable oportunidad para la corrupción. En el marco de su reciente polémica con el ministro de Obras Públicas y Transporte, Luis Amador, el regulador general, Eric Bogantes Cabezas, recordó que la ley de creación de la Aresep quitó al MOPT la potestad de fijar tarifas porque en su momento hubo un exceso de injerencia política en el proceso. “Esa lección y la historia pareciera como si algunos no las hubieran estudiado”, dijo Bogantes.

Por otro lado, la intervención de la política podría dar rienda suelta a la demagogia como elemento determinante de las tarifas hasta poner en riesgo la continuidad y calidad del servicio. La inclinación a sacar provecho de la función reguladora para congraciarse con la opinión pública o evitar su enojo se hizo evidente en los últimos meses con un subterfugio practicado por la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope).

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