Editorial

Editorial: El costo político de convertir la reforma eléctrica en una disputa

El oficialismo descarriló el proceso que podría haber conducido a una reforma del inadecuado sistema actual. En lugar de buscar un acuerdo razonable y con amplio apoyo, optó por la división y la confrontación

Electricidad
En la actualidad, el ICE es el principal generador, comprador único de energía, dueño de la red de transmisión y encargado de decidir el orden de los despachos. Rafael Pacheco Granados

El miércoles 21 de este mes, la presidenta Laura Fernández anunció que buscará una vía alterna para la aprobación legislativa de una reforma a la estructura y operación del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). El anuncio lo hizo luego de que, el día anterior, la falta de apoyo legislativo sepultara, en segundo debate, el proyecto impulsado por el Ejecutivo para tal fin. Por ahora, lo que propondrá es una incógnita.

El 26 de mayo, el plan había superado el primer debate con 27 votos del oficialista Partido Pueblo Soberano (PPSO). En el segundo, sin embargo, se requería mayoría calificada de 38, debido a que pretendía crear una nueva institución, denominada Ente Coordinador del Sistema Eléctrico Nacional (Ecosén) como gran articulador del SEN.

Era de sobra conocido que, debido a diferentes discrepancias de los partidos opositores, no existían los votos necesarios para que fuera aprobado el martes 20. Ese día se le vencía el lapso de cuatro años tras el cual los proyectos en la corriente legislativa deben ser archivados. Por esto, la única forma de mantenerlo con vida era aprobarlo o votar para extender la discusión y evitar que caducara.

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