Editorial

Editorial: Adiós al Parque Bolívar

El cierre del zoológico Simón Bolívar solo podría inspirar nostalgia si ignoramos las condiciones de cautiverio de los animales

El cierre del Parque Bolívar solo podría inspirar nostalgia si ignoramos las condiciones de cautiverio de los animales. Kivú vivió 18 años enjaulado.
Fotos: Mayela López
El cierre del Parque Bolívar solo podría inspirar nostalgia si ignoramos las condiciones de cautiverio de los animales. Kivú vivió 18 años enjaulado. Fotos: Mayela López Mayela López

Durante 140 años, el zoológico Simón Bolívar exhibió al público costarricense animales de nuestros bosques y también de tierras lejanas. Hoy dejará de hacerlo porque el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) declinó prorrogar el contrato a la Fundación Pro Zoológicos (FundaZoo) y no piensa mantener abierto el parque. La misma suerte correrá el Centro de Conservación Santa Ana.

La medida solo podría inspirar nostalgia si ignoramos las condiciones de cautiverio de los animales. Espacios reducidos, excesiva exposición a los visitantes y otras limitaciones motivaron la acertada decisión gubernamental, alentada por grupos de defensores de los animales.

Los fines educativos atribuidos a los zoológicos de antaño ya no son de recibo en la actualidad. Los niños tienen acceso a la flora y la fauna de todo el mundo por obra de la tecnología moderna, con la ventaja de poder disfrutarla en su hábitat natural y con la posibilidad de escuchar comentario experto sobre las especies y los retos para su conservación.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌