Editorial

Editorial: 8.000 millones de personas

Algunos sectores aprovechan la ansiedad poblacional para promover familias más amplias o controles demográficos drásticos, según crean que somos muy pocos o muchos

La humanidad llegó a los 8.000 millones. Es un hito de grandes avances y desafíos para nuestra generación. Hay menos muertes infantiles, más niños van a la escuela, la esperanza de vida aumentó una década en los últimos 30 años y la tasa de fecundidad promedio en el mundo pasó de cinco hijos por mujer en edad reproductiva a 2,3 en la actualidad.

En nuestros tiempos de polarización, proliferan nuevas voces y viejos argumentos distópicos de sociedades sin seres humanos o de colapsos climáticos maltusianos causados por la evolución demográfica. El denominador común de esas voces es aprovechar la ansiedad poblacional para exigir políticas que promuevan familias más amplias o controles demográficos drásticos, según crean que somos muy pocos o muchos. De esto se alimenta el etnonacionalismo, como retórica que permea las sociedades bajo las figuras de discriminación, racismo, xenofobia, aporofobia y discursos de odio.

Costa Rica no es inmune, y el Informe estado de la población mundial 2023 alerta sobre las peligrosas ideas de influenciar la tasa de fecundidad y hace énfasis en que la planificación familiar no debe ser utilizada como instrumento para alcanzar metas poblacionales, sino para empoderar a cada persona, priorizando el empoderamiento del 44 % de las mujeres en el mundo que no pueden ejercer autonomía sobre sus cuerpos para elegir si quieren tener hijos o no, cuántos, con quién o en cuál momento de su vida.

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