Editorial

Editorial: Vergüenza nacional

La niña que dio a luz en Cartago y luego sufrió la desaparición de su bebé ejemplifica todas las debilidades del sistema establecido para ofrecer protección a la niñez

En el quinquenio del 2018 al 2022, el promedio de partos de madres con menos de 15 años fue de 233, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Los embarazos sin duda fueron más, porque el INEC solo contabiliza los llevados a término y la inmadurez del organismo de niñas y adolescentes eleva la probabilidad de un aborto.

Los números también dan pie para sospechar de una elevada cantidad de víctimas menores de 13 años con quienes el acceso carnal es violación, dada la imposibilidad del consentimiento. En el 2021 (último año del que se conocen cifras) hubo 13 partos de menores de 13 años. En el 2020 hubo 12 y en el 2019, otros 13. No sabemos, sin embargo, cuántas violaciones no resultaron en embarazo.

Así como los abortos reducen la estadística, el temor impide conocer el número de abusos y reprime la denuncia. A menudo, el agresor comparte el techo de la agredida y otros miembros del núcleo familiar lo justifican y protegen. La fuerza del temor se evidencia, incluso, cuando ocurre el embarazo y la menor responde preguntas del personal del centro médico donde recibe atención. En el 2021, nueve de las 13 niñas atendidas no identificaron al padre y dos dijeron desconocer su edad.

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