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Una gran oportunidad para Costa Rica

La firma del convenio con Estados Unidos para la producción de semiconductores abre la puerta a muchas posibilidades laborales

Luis Mesalles
Luis Mesalles

Hará unos quince años, Estados Unidos aprobó políticas para reducir su dependencia de hidrocarburos importados, como parte de su estrategia para seguir siendo la primera potencia mundial. Introdujo incentivos a la producción de petróleo (sobre todo el fracking) y de biocombustibles (etanol a base de maíz y biodiésel a base de soya). Impulsó, también, la sustitución de vehículos de combustión por eléctricos, así como la producción de energías renovables (solar y eólica).

Como resultado, redujo la importación de hidrocarburos, sobre todo los provenientes de países con regímenes poco amistosos hacia los “gringos” y de los poco estables políticamente.

La dependencia de Estados Unidos se ha trasladado a la importación de dispositivos tecnológicos, cada vez más necesarios para la fabricación de todo tipo de bienes, pero especialmente de vehículos eléctricos, paneles solares y turbinas eólicas. Y, en la fabricación de estos dispositivos, desde las materias primas hasta el producto final, China es un gran jugador, lo que incomoda tremendamente a Estados Unidos.

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